La Capacitación:
¿Una aspirina, un Ibuprofeno?
En un tiempo acostumbrábamos a
responder a cualquier síntoma que
denotara un principio de enfermedad, con la frase: “me tomo una aspirina”. Hoy
nos modernizamos y hablamos del “Ibuprofeno”. En algunos casos se acierta con
el tratamiento y nunca mejor dicho que se acierta, porque no es una respuesta
razonada, con fundamentos, sino una respuesta para todo. No menos cierto es que,
en las mayorías de los casos, solo aliviaba los síntomas sin curar la
enfermedad y en otros trae consecuencias no deseadas que pueden agravar la
enfermedad.
Te estarás preguntando, querido
lector: ¿Que tiene que ver la medicina en este blog? ¿No íbamos a hablar del
misterio que hay en la gestión de personas?
Tienes razón, pero lo que hoy
queremos contarte no tiene que ver con la medicina, sino con la gestión de
personas, con la resolución de problemas dentro de una organización. Nuestra
experiencia y la compartida por colegas en distintos ámbitos, nos dice que cuando surgen problemas en las
organizaciones, son muchos los que recurren a la “aspirina” o al “Ibuprofeno”, o mejor dicho creen que la Capacitación
es esa aspirina o ibuprofeno que todo lo resuelve, que todo lo cambia, que todo
lo logra, que mágicamente consigue resultados.
En realidad no quieren darse
cuenta que, a veces, porque no en todos los casos es útil, es una parte del
tratamiento y en otras ni siquiera sirve para aminorar los síntomas, o peor
aún, como dijimos antes nos encontramos con un problema adicional que no
teníamos calculado.
El problema de pasarle toda la
responsabilidad a la capacitación se basa en no querer reconocer los propios
errores, ni asumir las responsabilidades y por supuesto tener a quien cargarle
el fardo, cuando todo salió mal.
Antes de seguir, conviene que
aclaremos que se entiende por capacitación, en estos casos. Podríamos decir que
para ellos es la acción sistemática y formal donde se imparten conocimientos en
un ámbito educativo. Mientras que la Capacitación es en realidad un proceso sistemático
y planificado para otorgar herramientas que permitan a los colaboradores de una
organización adecuar conductas, percepciones y habilidades a los desafíos que
deben afrontar en la tarea, esto es realizar el proceso de aprendizaje.
La capacitación, para ser tal no necesita de
formalidad, esto es, no hay capacitación solo cuando se dicta un curso ya sea
presencial o a distancia, sino que toda acción que ayude a iniciar un proceso
de aprendizaje es en sí misma
capacitación.
A esta altura, quizás estes
pensando lector amigo, que no siempre hay una planificación y que es una nota
principal en la definición que dimos de capacitación.
En realidad la planificación siempre
existe en una capacitación. Cuando es formal, estará establecida por planes,
programas, cronogramas, etc. En la acción diaria de capacitación, quien
facilita el aprendizaje, no lo hace sino de manera planificada, aunque esa
planificación no esté en planillas, ni quede registro alguno. Un jefe o un
compañero cuando enseñan la tarea, no lo hacen a tontas y a locas, sino que lo
hacen de manera ordenada, siguiendo un proceso, seguramente el mismo que tiene
la tarea, bueno esto es planificación, aunque solo este registrada en la cabeza
del “facilitador”, que en este caso como dijimos, puede ser el jefe o quien él asigne.
Dicho esto volvamos al objetivo
de este pretendido artículo, el hecho que la capacitación no es “la pastillita
mágica” que todo lo resuelve.
La capacitación no puede ser la
respuesta inmediata frente a un problema, ni es la única culpable de la
solución o del fracaso del tratamiento. Ni todos los laureles, ni todas las
coronas.
Un problema debe ser analizado en
profundidad, para evaluar la causa raíz y generar las posibles soluciones, en
la mayoría de los casos donde la capacitación surge como uno de los pasos para
el tratamiento, debe ir acompañado de otras acciones que no siempre se generan
y cuando esto pasa, se convierte a la capacitación como la única culpable de
que el síntoma siga vigente.
Por eso es tan necesario que los
profesionales del área de capacitación, realicen un análisis a cada pedido y
chequen las verdaderas razones del mismo, como también las acciones que la
línea (entendemos por tal al área requirente), esto debe quedar bien claro que
si no hay acompañamiento no se puede garantizar la efectividad de la acción, es
probable que mas tarde o mas temprano vuelvan los síntomas, o se manifiesten
otros que ahora estaban ocultos, porque no se pudo curar la enfermedad.
La Capacitación es parte de un
tratamiento para solucionar un problema de raíz y no la aspirina de ayer o el
ibuprofeno de hoy, solo calmen algunos síntomas, sin dar respuesta a la
enfermedad u ocasionando mayores daños.
Lic. Marcelo Eduardo
Grecco
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