domingo, 1 de junio de 2014

La Capacitación: ¿Una Aspirina, un Ibuprofeno?

La Capacitación: ¿Una aspirina, un Ibuprofeno?
En un tiempo acostumbrábamos a responder  a cualquier síntoma que denotara un principio de enfermedad, con la frase: “me tomo una aspirina”. Hoy nos modernizamos y hablamos del “Ibuprofeno”. En algunos casos se acierta con el tratamiento y nunca mejor dicho que se acierta, porque no es una respuesta razonada, con fundamentos, sino una respuesta para todo. No menos cierto es que, en las mayorías de los casos, solo aliviaba los síntomas sin curar la enfermedad y en otros trae consecuencias no deseadas que pueden agravar la enfermedad.
Te estarás preguntando, querido lector: ¿Que tiene que ver la medicina en este blog? ¿No íbamos a hablar del misterio que hay en la gestión de personas?
Tienes razón, pero lo que hoy queremos contarte no tiene que ver con la medicina, sino con la gestión de personas, con la resolución de problemas dentro de una organización. Nuestra experiencia y la compartida por colegas en distintos ámbitos,  nos dice que cuando surgen problemas en las organizaciones, son muchos los que recurren a la “aspirina” o  al “Ibuprofeno”, o mejor dicho creen que la Capacitación es esa aspirina o ibuprofeno que todo lo resuelve, que todo lo cambia, que todo lo logra, que mágicamente consigue resultados.
En realidad no quieren darse cuenta que, a veces, porque no en todos los casos es útil, es una parte del tratamiento y en otras ni siquiera sirve para aminorar los síntomas, o peor aún, como dijimos antes nos encontramos con un problema adicional que no teníamos calculado.
El problema de pasarle toda la responsabilidad a la capacitación se basa en no querer reconocer los propios errores, ni asumir las responsabilidades y por supuesto tener a quien cargarle el fardo, cuando todo salió mal.
Antes de seguir, conviene que aclaremos que se entiende por capacitación, en estos casos. Podríamos decir que para ellos es la acción sistemática y formal donde se imparten conocimientos en un ámbito educativo. Mientras que la Capacitación es en realidad un proceso sistemático y planificado para otorgar herramientas que permitan a los colaboradores de una organización adecuar conductas, percepciones y habilidades a los desafíos que deben afrontar en la tarea, esto es realizar el proceso de aprendizaje.
 La capacitación, para ser tal no necesita de formalidad, esto es, no hay capacitación solo cuando se dicta un curso ya sea presencial o a distancia, sino que toda acción que ayude a iniciar un proceso de aprendizaje es en sí  misma capacitación.
A esta altura, quizás estes pensando lector amigo, que no siempre hay una planificación y que es una nota principal en la definición que dimos de capacitación.
En realidad la planificación siempre existe en una capacitación. Cuando es formal, estará establecida por planes, programas, cronogramas, etc. En la acción diaria de capacitación, quien facilita el aprendizaje, no lo hace sino de manera planificada, aunque esa planificación no esté en planillas, ni quede registro alguno. Un jefe o un compañero cuando enseñan la tarea, no lo hacen a tontas y a locas, sino que lo hacen de manera ordenada, siguiendo un proceso, seguramente el mismo que tiene la tarea, bueno esto es planificación, aunque solo este registrada en la cabeza del “facilitador”, que en este caso como dijimos, puede ser el jefe o  quien él asigne.
Dicho esto volvamos al objetivo de este pretendido artículo, el hecho que la capacitación no es “la pastillita mágica” que todo lo resuelve.
La capacitación no puede ser la respuesta inmediata frente a un problema, ni es la única culpable de la solución o del fracaso del tratamiento. Ni todos los laureles, ni todas las coronas.
Un problema debe ser analizado en profundidad, para evaluar la causa raíz y generar las posibles soluciones, en la mayoría de los casos donde la capacitación surge como uno de los pasos para el tratamiento, debe ir acompañado de otras acciones que no siempre se generan y cuando esto pasa, se convierte a la capacitación como la única culpable de que el síntoma siga vigente.
Por eso es tan necesario que los profesionales del área de capacitación, realicen un análisis a cada pedido y chequen las verdaderas razones del mismo, como también las acciones que la línea (entendemos por tal al área requirente), esto debe quedar bien claro que si no hay acompañamiento no se puede garantizar la efectividad de la acción, es probable que mas tarde o mas temprano vuelvan los síntomas, o se manifiesten otros que ahora estaban ocultos, porque no se pudo curar la enfermedad.
La Capacitación es parte de un tratamiento para solucionar un problema de raíz y no la aspirina de ayer o el ibuprofeno de hoy, solo calmen algunos síntomas, sin dar respuesta a la enfermedad u ocasionando mayores daños.


Lic. Marcelo Eduardo Grecco

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