miércoles, 30 de diciembre de 2015

La Humildad, Pilar del Liderazgo

Digimos, en otro post, que la base fundamental del Liderazgo era la confianza, Formando parte, pero emergiendo de ella, está una de las columnas principales del liderazgo, me refiero a la humildad.
Es parte de esa base, porque quien no vive con humildad jamás confiará en nadie. más que en sí mismo y por eso no podrá ser líder. Sin humildad no hay confianza y sin confianza no hay liderazgo posible.
A veces se piensa que la humildad es la negación de las virtudes y la exageración de los defectos,  ir por la vida como apocado, sin embargo, eso no es humildad, es estupidez, que siempre esconde un alto grado de soberbia.  La verdadera  humildad se basa en el reconocer las fortalezas y las debilidades, los dones, los talentos y ponerlos al servicio de los demás, sin ostentarlos.
 Pero humildad es también  reconocer los dones, los talentos de los otros y dejarnos llevar a ese lugar que no podemos ir por nosotros mismos, porque nos faltan las herramientas que ellos poseen... El verdadero líder, sabe dejarse liderar.
Pero, cuidado, la humildad no se proclama. Cuando se presume de ser humilde, es porque la humildad no existe, en cambio está presente la soberbia que se contrapone y que no sirve para el liderazgo, lo anula, lo destruye.
Ha dicho alguien, obras son amores y no buenas razones, la humildad es parte de nuestro ser  y de esta manera se manifiesta naturalmente y es valorada como una virtud. Si bien la humildad  es una virtud, por tanto un hábito reiterado hacia lo bueno, entonces es algo que se trabaja, pero después sale naturalmente.
Vayamos a lo práctico donde se manifiesta la humildad en aquellos que tienen responsabilidades de conducción y que pretenden ser líderes. Un listado no exhaustivo, pero que trata de reflejar aquellas cosas que los liderados observan y por las que realizan sus juicios para tomar la decisión de seguirnos, ellos en el fondo nos hacen líderes. Veamos entonces actitudes de un conductor humilde:
1-      No se la creen
2-      Dialogan con su equipo,
3-      Escuchan a su equipo
4-      Valoren los aportes
5-      Reconocen sus errores
6-      Dan crédito al equipo por los logros en el alcance a los objetivos
7-      Están siempre dispuestos a aprender, no importa quién es el “maestro”
8-      …………… (aquí tu aporte)
Pero ¿saben que pasa? Muchos creen que actuar de esa manera, es sencillamente perder “autoridad”, cuando en realidad es una forma de ganarla, de potenciar lo formal a lo valioso que es ser líder, llevar a que nuestro equipo nos siga no por el miedo, sino porque quieren que los llevemos a esos lugares donde no se animan a ir por sí mismo.
Recuerden el líder, solo es líder si es humilde.


Lic. Marcelo E. Grecco

La Asertividad en las Comunicaciones

La asertividad en las comunicaciones suele plantearse para los mensajes que no son tan agradables. Ser asertivo es un desafío para el desarrollo de toda la comunicación sea una mensaje positivo, sea un mensaje negativo.
Asertividad en la comunicación es elegir el canal y el código más adecuado que permita el desarrollo de la misma en un marco de respeto hacia uno mismo y hacia quien es el o los receptores del mensaje.
Efectivamente, poder ser asertivo al momento de comunicarnos nos garantiza la efectividad de la misma, ya que la idea es que el mensaje sea conocido de modo que la no expresión no nos dañe y que expresión del mismo tampoco nos dañe, ni hiera al otro.
Ahora bien y a raíz de una conversación que tuve pude meditar sobre los filtros que ponemos con la escusa de “no herir” y que muchas veces pueden causar más daño, sobretodo en el desconcierto o en las inferencias que generan los mensajes ambiguos.
La asertividad es pues una de las herramientas que ayudan a mejorar la comunicación tanto en lo laboral como en lo personal, pero no es algo que se logra asi muy fácilmente, no es una cuestión mágica, es una virtud que implica el esfuerzo, el habito de pensar, de discernir, de evaluar cada uno de los mensajes que queremos emitir.
Para ser asertivo debo considerar:

1- El mensaje en si, lo quiero, necesito, es preciso y justo decir para mi bien y para el bien del otro
2- El Contexto: todo aquello que rodea la comunicación: Lugar. Circunstancias, antecedentes, etc.
3- Las características del destinatario
4- La elección del canal y código correcto

Una forma de ser asertivo es que pasemos por el tamiz de las tres rejas, según el cuento anónimo, cerremos entonces este post, con este cuento:

El joven discípulo de un filósofo sabio llega a su casa y le dice: 
-Maestro, un amigo estuvo hablando de ti con malevolencia... 
-¡Espera! -lo interrumpe el filósofo-. ¿Hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
-¿Las tres rejas? -preguntó su discípulo.
-Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto? 
-No. Lo oí comentar a unos vecinos.
-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?
-No, en realidad no. Al contrario... 
-¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta? 
-A decir verdad, no.
-Entonces... -dijo el sabio sonriendo-, si no es verdad, ni bueno ni necesario, sepultémoslo en el olvido.


Lic. Marcelo Eduardo Grecco


“Las Personas Son Como Pueden Ser Y No Como Nosotros Queremos Que Sean”

La frase que nos sirve de titulo para el post, la venimos usando hace algunos años en  los cursos que dictamos en la empresa que trabajamos, quien la ha colocado en el material lo ha hecho a sabiendas de que en ella se expresa la clave para poder mejorar las relaciones interpersonales. Entender que las personas son como son y que eso está fuera de nuestro control e incluso a veces de ellos mismos, es un paso muy importante para poder mejorar las relaciones, para evitar los enojos, las inferencias, las angustias sin resolución, etc., etc.
Ciertamente muchas veces nos enojamos, hacemos inferencias e incluso nos angustiamos frente a actitudes, silencios, formas de expresar emociones de las personas con quienes nos interrelacionamos, e intentamos buscar un porque ellos no reaccionan como nosotros, o mejor dicho como nosotros queremos que reacciones, que muchas veces ni siquiera es como nosotros reaccionaríamos.
Una de las cosas que son evidentes, pero que sin embargo nos cuesta hacerlas consciente, es el hecho de que cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles, totalmente distintos, por eso frente a situaciones similares actuamos diferentes, nos expresamos diferentes. Pero hay algo más también las personas vivimos en un espacio del tiempo que no es rutinario, día a día nos pasan diferentes cosas que alteran muchas veces nuestras reacciones. 
Saben, se han podido estandarizar procesos, formularios, pero nunca podremos estandarizar las respuestas emocionales de las personas y esto es simplemente porque somos humanos. No todos pueden expresar su amor o pedir perdón de la misma manera, es probable que  cuando se utilizan formulas no siempre sean realizadas como expresión de un sentimiento verdadero, sino es una simple expresión social: “Mi más sentido pésame”, “te acompaño en el sentimiento”, etc. Estas respuestas son dichas sin un contenido esencial, quizás el abrazo fuerte, el apretón de manos, el silencio, la mirada que trasmite paz, nos hace sentir el verdadero y profundo sentimiento de acompañamiento que estas palabras acartonadas.
Esperamos que la gente reaccione como nosotros queremos y cuando esto no ocurre nos enojamos, nos disgustamos, nos angustiamos…. La clave está en entender que las personas son distintas a nosotros y ni siquiera ellos manejan como ser, como no lo hacemos nosotros, hasta no hacerlo consciente y comenzar un lento y arduo trabajo de cambio. Porque la mayoría de las veces somos como podemos ser, con las armas que nos han dotado, con nuestra cultura, con nuestra formación, nuestra educación, nuestra historia, nuestras experiencias, etc.
Entender a las personas es un gran desafío, un camino que empieza por la escucha activa. Entender, descubrir que están viviendo los otros y desde donde reaccionan y porque reaccionan de esta manera. Conociendo esto podemos  expresar nuestras coincidencias o disidencias, nuestros acuerdos y desacuerdos, pero a la vez comprender que piden perdón a su manera, demuestran su amor, su enojo como pueden.
Seguramente este post podría ser ampliado, pero me parece que es un puntapié inicial en la reflexión y en el empezar a trabajar en pos del bienestar. Un último párrafo para el liderazgo, para los líderes.
Estoy convencido que si logramos entender esto, es probable que demos un paso sumamente importante en el modo de relacionarnos con los demás y en esto quienes aspiran al liderazgo, deben dar cátedra con el ejemplo, en sus intervenciones en las relaciones con su equipo. Un líder debe actuar sabiendo “que las personas son como pueden ser y no como nosotros queremos que sean”.

Lic. Marcelo Eduardo Grecco

Dificultad o Desafío

Mi colega  en el desafío de las capacitaciones y amigo el Licenciado Albanese, me enseño hace un tiempo que es distinta la mirada que se tiene de la vida cuando frente a las dificultades,  las transforma en desafíos.
Para mí las cosas son lo que son, independientemente de nuestro sentir y observar, esto es no creo que las esencias de las cosas cambien frente a una palabra, pero si el poder de la palabra nos ayuda a ver las esencias de una manera o de otra, nos ayuda a enfrentar las situaciones de la vida. La palabra es realmente transformadora de conductas y acciones. Una silla tendrá  la misma esencia, será tan incómoda siempre, pero si me la ofrecen de una manera amable y me hacen ver la incomodidad de otros bancos y sillas peores es probable que la sienta incomoda pero no tanto. Por eso, es totalmente cierto que la palabra no sacara el dolor, pero si te puede ayudar a no sufrir o sufrir bien.
Teniendo en cuenta lo dicho y volviendo a lo que me enseño mi amigo Juan, que hoy quiero reflexionar con ustedes, veamos cómo nos cambia de perspectiva el usar la palabra  desafío en lugar de difícil.
 Veamos, entonces, que me denota  la palabra difícil,  en que me hace pensar. Se me ocurre que en el camino de la vida se levanta un muro de 50 cm de ancho, por más de 10 m de altura,  de cemento concreto, me obstaculiza el horizonte y para derribarlo necesito demasiadas herramientas, demasiadas ayudas, pequeñas y muchas cosas que me sacan fuerzas para derribarlo, además si hay otras alternativas en donde no está el muro de lo difícil, más allá de un horizonte menos bellos, entonces, ¿para que atravesarlo?
En cambio la palabra desafío me denota algo muy distinto, el camino está totalmente abierto, podemos ver el horizonte, quizás difuso, pero lo vemos, claro que no es un camino recto, sino una cuesta más o menos empinada,  con más o menos obstáculos, es probable que también necesitemos ayuda para superarlo, pero de alguna manera nos atrae, nos llama y no nos espanta.
Lo difícil nos asusta, el desafío –no sin ausencia de miedos- nos motiva. La visión de un horizonte, aunque difuso, nos atrae  a alcanzarlo, el no verlo, el no saber hacia dónde vamos o que nos puede pasar después nos frena.
En ambos hay un ejercicio de la libertad, en ambos un proceso de decisión, siempre soy yo el que elige o no afrontar el desafío o la dificultad. Pero en el desafío soy, por así decirlo, más libre para decidir, tengo mayores herramientas que me permiten una decisión más certera, o –permítanme que lo diga así- más libre.
¿No cambia totalmente la perspectiva?
Y este cambio de perspectiva no solo la debemos asumir en nuestra vida, sino además podemos ayudar a otros a cambiar esta visión y este es el gran desafío para quienes pretendan ser líderes.
¿Qué te parece, cambiamos lo difícil por lo desafiante?


Lic. Marcelo Eduardo Grecco

La Edad y el Liderazgo




¿Que edad tiene que tener un líder?

Más de una vez nuestros juicios y preconceptos se basan en la edad de quienes conducen gente, ya sea por ser demasiados jóvenes o por ser demasiados viejos, no importa, sobre ellos caen nuestros juicios temerarios.

¿Cuantas veces nuestros hijos y nietos han sido nuestros líderes? ¿Cuantas veces una palabra, un gesto de ellos nos hizo ir a ese lugar donde no podemos ir por nosotros mismos? Te invito, a que recuerdes las veces que te arcaron el camino, sobretodo en educación vial o en  cuidado del medio ambiente.
¿Cuántas veces los mayores, los viejitos nos sacuden con sus palabras y nos hacen replantearnos la vida?
No, no es la edad condicionante para ser líder y si me apuran tampoco lo es el conocimiento, en todos los casos.
Un líder puede no tener la edad esperada, pero si debe tener, puede incluso no tener todo el conocimiento que necesita para la actividad que desempeña (se entiende que hablamos donde ese conocimiento no sea esencial, un jefe de cirugía no  podrá ser un lic en RRHH, pero es probable que no conozca todas las especialidades en la que se divide la cirugía). Decimos, sin embargo, que no le pueden faltar estas virtudes que lo hacen un verdadero líder:
  • La humildad para aprender de su equipo, valorando muy especialmente el conocimiento de sus colaboradores en aquello en lo que son especialistas.

  • Capacidad de escucha y aprendizaje No solo de los mas experimentados, sino también de los jóvenes que nos pueden traer buenas ideas para la mejora continua.

  • Adaptabilidad a las demandas generacionales, sobretodo en grupos heterogéneos.

Nunca debemos olvidar que los adultos fueron jóvenes  y que los jóvenes serán los adultos del mañana.

No hay edad para ser líder, hay condiciones, hay competencias, hay por sobretodo decisión de guiar al objetivo planteado, de alcanzarlo como un equipo de trabajo con las fortalezas y debilidades de cada uno, hay decisión de superar el desafio. Hay en definitiva una palabra que se hace acción, que se hace guía, que contagia: PODEMOS.

Quien se anima, quien marca el camino, quien guía, quien enseña, quien ayuda, quien acompaña, quien aprende para crecer en grupo,  no importa su edad o su conocimiento es un verdadero líder. Quien no es simplemente alguien que tiene autoridad, pero nunca conducirá, liderará.


Lic. Marcelo E. Grecco

sábado, 4 de julio de 2015

El Perchero no Existe






El hombre es una integridad de cuerpo y alma y siempre es la misma persona que ocupa diferente roles en la vida social. Ahora, salvo en casos de patologías, esa persona lleva en sí todos sus sentimientos, sus preocupaciones,  sus alegrías, sus esperanzas, sus sueños, sus problemas a todos los ámbitos en los que desarrolla  su vida.

Hay una vieja y errónea creencia que plantea que la persona puede dejar completamente de lado lo de un ámbito, cuando desarrolla sus actividades en otro. Es como si al ponerse el uniforme del trabajo, la persona se transformara y todo lo vivido en el ámbito familiar no existe, sus preocupaciones desaparecen como por arte de magia, hasta que termina su jornada laboral.

Es como si en la puerta de las organizaciones existiera un perchero imaginario donde colgamos toda nuestra vida fuera de la empresa y nos revestimos de otras personas que solo tenemos el ámbito del trabajo en nuestras mentes.

Lamento comunicar que esos percheros no existen, como tampoco lo están en nuestros hogares para dejar de lado las preocupaciones laborales.  Todo ello está presente siempre y afecta, el trabajo personal debe ser como lograr que nos afecte menos.

Nos vamos a detener en el ámbito organizacional, y aquí juega un papel fundamental la persona que tiene a su cargo la gestión del trabajo de las personas, sobre todo cuando ella quiere ejercer el liderazgo.

Se ha dicho, y con razón, que el verdadero líder se involucra en los problemas de sus liderados. Esto debe ser así por dos razones, porque al líder le preocupa su gente como personas, en primer lugar y porque sabe que los problemas, las preocupaciones, los dolores  afectan su trabajo y por tanto el objetivo que busca el equipo.

Pero surgen dudas, preguntas. ¿Hasta dónde nos podemos involucrar? ¿De qué forma?

Lo primero que debemos decir es que el líder debe darse cuenta que sus colaboradores están teniendo un problema, indagar, no inferir. Esto solo puede pasar cuando nos enfocamos en las causas más que en los efectos, por tanto frente a errores o bajas en el desempeño, el indagar sobre las causas nos puede ayudar muchísimo.

Comprobado que las causas obedecen a problemas en otro ámbito, ofrecer la ayuda, hasta donde nos dejan ofrecerla, sin invadir. También esta ayuda la podemos dar con los recursos que tengamos, cuando ellos no nos alcanzan debemos reforzar nuestro acompañamiento, nuestro apoyo, siempre respetando el lugar que nos dan.

El líder debe buscar el bien de sus liderados, pero también cumplir sus objetivos y por tanto  encontrar los medios para que estos problemas afecten los menos posible el trabajo en la búsqueda de esos objetivos.

Cambios de tarea, contemplaciones horarias u otras soluciones creativas que cada líder pueda resolver, pero siempre sin perjudicar el ambiente laboral y sin crear malestar en el equipo de trabajo.

Para terminar, digamos que nunca debemos repetir aquella errónea frase: “los problemas de tu casa los dejas en la puerta de la empresa”, porque eso es imposible para nuestros colaboradores y para nosotros mismos, los percheros en la puerta de las empresas para colgar los problemas, simplemente no existe.

 

Lic. Marcelo Eduardo Grecco

jueves, 4 de junio de 2015

Las Inferencias, un Arma Mortal

La palabra inferir, según el diccionario de la Real Academia nos dice en su primer acepción que es “Sacar una consecuencia o deducir algo de otra cosa” y en su tercera acepción “producir o causar ofensas, agravios, heridas, etc.”.
Las inferencias son aquellas novelas que nos armamos con un par de datos, con el título de la película o del libro, sin ni siquiera ojear el prologo, el estudio preliminar o la crítica de la pagina de espectáculos. Au...nque también habiendo hecho estas cosas no podemos definir plenamente un juicio sin ver la película completa, solo lo haremos sobre la temática y quizás descartemos algo que nos gustará, y mucho, solo con unos datos.
Lo grave es que con las inferencias y las novelas que nos armamos en nuestra cabeza, producimos daño, agraviamos, herimos, difamamos, matamos sin disparar un solo tiro, sin clavar un solo puñal.
¿Saben a quién perjudicamos más? A nosotros mismos, porque nos lastimamos a nosotros mismos, nos armamos cada tormenta en nuestra cabeza y sufrimos tanto y muchas veces al balde, porque no siempre lo que inferimos es lo que sucede, muchas veces solo acertamos un mínimo porcentaje y el resto fue pura imaginación.
La injusticia que cometemos con las inferencias pueden ser atroz, pueden causar mucho daño, pueden incluso negar una posibilidad de progreso a una persona.
En la gestión diaria, en la vida diaria, en las relaciones humanas las inferencias están permanentemente y con ellas el dolor, la angustia, las heridas, las injusticias, los nervios, las depresiones, los llantos….
Las inferencias son parte natural de nuestro ser, pero si no las manejamos ellas pueden matar y matarnos. Si no hacemos un control racional, si no nos las corremos a un costado y dejamos que nos sorprendan, aunque a veces confirmemos con dolor lo que inferimos, sufriremos demasiado y haremos sufrir por injusticias que hemos cometido en nuestros pensamientos.
Demos una oportunidad y no nos preocupemos hoy si mañana nos haremos malasangre, quizás el dolor no llegue y por el contrario si el festejo.
No crean que quien escribe esto está exento y libre de las inferencias, no es así. De hecho, a raíz de una inferencia cometida, es que meditó sobre ellas y escribe estas pocas líneas, con la promesa de adentrarse más en el tema en próximos post.
Si le preguntan cómo correrlas a un costado, como deshacerse de ellas, no sabría contestarle por sí mismo, solo les diría lo que dice o recuerda su colega, en el arte de la capacitación, el Lic. Juan José Albanese:
“Vuélvanse preguntones y no jueces”
Lic. Marcelo e. Grecco

sábado, 2 de mayo de 2015

El Liderazgo y la Comunicación (Segunda Parte)

En nuestro post anterior, veníamos viendo las acciones que un líder debe realizar al momento de comunicarse con sus liderados, de modo de que la comunicación sea eficaz. Recordando que la eficacia de la comunicación está basada en que el mensaje sea comprendido en el sentido que le dio el emisor y no en el acuerdo final con el mensaje del receptor.

 Ciertamente que la comunicación sea eficaz tiene como objetivo primario que el mensaje sea entendido, luego vendrá que ese mensaje sea aceptado y de él se obtengan los resultados esperados, para eso habrá que  aumentar en el grado de la eficacia, pero no podemos olvidar que contamos con un desafío, la comunicación se da entre personas y las personas tienen inteligencia y voluntad, capacidad de conocer y de amar, por ello es que frente a los desacuerdos deberemos utilizar otra importante herramienta del liderazgo que es la negociación, tema que algún día tocaremos.

Hemos hablado de que el líder debe:

·         Brindar información necesaria para el desarrollo de las tareas

·         Escuchar Activamente

·         Dar instrucciones asertivamente

 

Hablemos ahora de:

 

·         Evaluar  propuestas y dar respuestas a las mismas

·         Interesarse por los problemas de su gente, conocerlos y aportar ideas o brindar soluciones a su alcance

·         No tener miedo a los NO, que a veces son necesarios

 

Evaluar propuestas y dar respuestas a las mismas

Cuando un colaborador, un par o un superior nos hace una propuesta, espera de nosotros una respuesta, pero no una respuesta espasmódica, sino una respuesta meditada, estudiada, analizada, fundamentada, más allá de que sea positiva o negativa.

Pensemos en cada uno de nosotros y las propuestas que hemos presentado en nuestra vida, la frustración, angustia, desilusión que sentimos cuando no obtuvimos respuesta, como nos sentimos desvalorizados con esa ignorancia de la propuesta, o cuando es desestimada sin ningún fundamento.

Es probable que nos agarre el bajón si nos rechazan una propuesta, pero frente a un fundamento que nos permita tener elementos sólidos para realizar un aprendizaje, nuestra actitud será distinta. Si esto nos pasa a nosotros, estemos seguros que es lo que necesitan también los otros cuando nos presentan propuestas frente a los desafíos laborales que tenemos cada día, por eso el líder debe responder con claridad, con fundamento, con certeza cada una de las propuestas que recibe y si son validas ponerlas en práctica, esto ayudará a despertar a esa amiga que tiene el hombre frente a los desafíos, que se llama motivación.

 

 Interesarse por los problemas de su gente, conocerlos y aportar ideas o brindar soluciones a su alcance

Suele escucharse, aunque cada vez menos, que las personas deben colgar sus problemas personales en un perchero imaginario en la puerta de la empresa, esto es lisa y llanamente una utopía, por no decir una gran mentira. Las personas son únicas e irrepetibles y no pueden, salvo alguna patología, doblarse de tal manera  que sus conflictos, dificultades, nostalgias, etc., queden retraídas durante el trabajo y no afecten. Todos sabemos por experiencia propia que no es así, como tampoco lo es al revés, no colgamos el trabajo en la puerta de nuestra casa, es cierto que tratamos de distraernos en nuestra vida civil, por decirlo de alguna manera, pero frente a una presión, a un trabajo específico, a un mal clima va a afectar nuestra vida en general. ¿Nunca soñaste con el trabajo?

Bien un jefe debe lograr resultados a través de su gente, un líder no olvida nunca que sus liderados son personas y más allá de la búsqueda de resultados que son necesarios para alcanzar los objetivos, para llegar a ese lugar que no se animan a llegar solos, interesa la persona en su dignidad, en su integridad, en su ser, que trasciende el mero hecho de lo laboral. Aquí hay una diferencia sustancial entre jefatura y liderazgo, la relación jefe – empleado culmina en el ámbito organizacional, la relación líder-liderado la excede, la supera, la eleva a una relación persona –persona, dejando huella y huella profunda que seguirá presente más allá de la relación laboral, aún sin una vida social en común.

El líder no solo escucha los problemas del otro, sino que guía, cuestiona, auxilia al liderado en la busca de soluciones, no los resuelve, sino ayuda a resolverlo y brinda todas las herramientas a su alcance. No es solo un saber o interesarse en los problemas del otro, sino que se involucra activamente poniendo todos los recursos disponibles a disposición del liderado.

Ciertamente el líder muchas veces no tiene los recursos o para mejor decirlo está limitado por reglas organizacionales, legales, etc. y no puede brindar respuestas satisfactorias, entonces aquí asertivamente debe con franqueza exponer la situación y ayudar a tomar la mejor decisión posible. Pongamos por caso alguna situación donde la persona debe dejar de trabajar por un tiempo que exceda todas las  licencias legalmente establecidas legalmente y aquellas que “extraordinariamente” se puedan conseguir, el líder deberá exponer con claridad el tema y permitir que la persona decida realmente que quiere hacer.

Este involucramiento, esta unión con los liderados, realmente hacen posible y mejoran la comunicación, la conexión, por llamarlo de algún modo, permite la confianza y el entendimiento más completo de las personas, por tanto el conocerse abre un camino a entenderse, a tolerarse, a valorarse y por sobre todo a la empatía, a entender la verdad profunda del mensaje. 

 

No tener miedo a los NO

Las respuestas son verdaderamente un vínculo de unión, las respuestas son fuentes de motivación o ayudan a tomar decisiones más profundas, queridas o no.

Decíamos antes hablando de las propuestas, que una respuesta no puede ser espasmódica, tampoco para los pedidos, en ambos casos la respuesta debe tener una fundamentación solida.

Los niveles de jefaturas, suelen tener miedo de dar una respuesta negativa y suelen extender interminable  e injustificadamente, cuando solo cabe un no. Muchas veces esta falta de respuesta o este tirar la pelota para arriba, tiene claramente el objetivo de no hacerse responsable de la respuesta negativa y de buscar un chivo expiatorio, casi siempre un superior o alguien de otra área para que sea presentado como el responsable del NO.

En cambio el líder no dilata innecesariamente una respuesta y cuando debe posponerla expone las razones de la demora. El líder, que pretende ser tal, sabe expresar en tiempo y en forma asertiva sus No, justificándolos.

La demora de un no, el regateo de una respuesta o una respuesta tacita con el silencio que no afirma nada, desgasta la confianza, desune y fundamentalmente corta e interfiere fuertemente en la comunicación.

Saber decir no en tiempo y asertivamente, ayuda profundamente a mantener una comunicación fluida, abierta, solida, eficaz.

Como siempre aguardamos tus comentarios.

Lic. Marcelo Grecco

jueves, 9 de abril de 2015

El Liderazgo y la Comunicación (Primera Parte)


Hemos hablado de Liderazgo y de Comunicación, en este post vamos a unirlos porque no existe el liderazgo sin comunicación, nadie que ostente un cargo jerárquico y que pretenda ser  “líder” [1] puede hacerlo sin comunicación.

A veces se cree que saludando a su gente, preguntando alguna vez a la semana “¿Cómo andan las cosas?” o incluso interesándose en los  temas que uno está trabajando ya hay comunicación, o para mejor decir existe una excelente comunicación. La verdad que hay comunicación, porque no existe la no comunicación, pero la misma no es efectiva y la sensación de los que serían los “liderados” es que la misma no existe.

¿Cómo hacer para mejorar esta comunicación?

Este es un gran tema que trataremos de abordar muy delicadamente en los post que sean necesarios.

Un buen líder debe dialogar con su gente y cuando hablamos de dialogo decimos varias cosas:

 

·         Brindar información necesaria para el desarrollo de las tareas

·         Escuchar Activamente

·         Dar instrucciones asertivamente

·         Evaluar  propuestas y dar respuestas a las mismas

·         Interesarse por los problemas de su gente, conocerlos y aportar ideas o brindar soluciones a su alcance

·         No tener miedo a los NO, que a veces son necesarios

 

 

Brindar información necesaria para el desarrollo de las tareas

Muchas veces los que tienen autoridad retacean la información, no la expresan con claridad y esto puede no ser objetado dado su nivel jerárquico y que no toda la información debe  ser conocida por todos. Sin embargo, el líder evalúa puntillosamente al momento de definir qué información dar y cual no, pero nunca deja de dar información que pueda entorpecer, arruinar o incluso dejar mal parado al equipo de trabajo. El líder brinda toda la información que sea necesaria para que las tareas sean realizadas eficaz y eficientemente, nunca encarga tareas que puedan cruzarse con otras, sin advertir sobre esta posibilidad.

 La buena comunicación y el tener información tienen estrecha relación con la motivación. Si hago la tarea sin conocer, por los menos los lineamientos generales; si la realizo y la misma no ha servido para mucho o por el contrario es desechada de plano porque me falto valiosa información, es probable que en la próxima tarea encomendada no sea realizada con el mismo compromiso, la misma calidad. La falta de información y sus consecuencias lesionan la motivación, fundamentalmente por la frustración y la pérdida de confianza hacia el líder. En este sentido, la inferencia del liderado es que no se le comparte información por la falta de confianza. Y como ya dijimos sin confianza no hay liderazgo posible.

Cerremos diciendo que nadie hace una tarea bien y de buena gana sin un objetivo, sin la información necesaria para realizarla, y aclaremos que la información necesaria no siempre es la información disponible.

Escuchar Activamente

Nadie puede tener una buena comunicación sin escuchar activamente. Nuestra cultura del mil por hora nos niega este hecho fundamental para mejor relacionarnos, la excesiva comunicación nos deja incomunicados con los más cercanos.

El líder, según su rango jerárquico, está muchas veces esclavizado de los medios tecnológicos por sus superiores, el celular, el mail, los hacen dependientes y en esa dependencia es que se incomunican con sus liderados. Miren un líder no puede llamar a una reunión y estar pendiente de su celular o de su mail en forma permanente y dejando así de lado a quienes comparten con él la reunión.

La escucha activa, esto es la focalización de todos los sentidos en aquel que  habla, es esencial en el ejercicio del liderazgo. No hay  liderazgo sin escucha y escucha activa.

Te puede parecer que esta última sentencia es demasiado dramática y lo es. Pero  lo que tiene de dramática lo tiene de cierta. Todos hemos sufrido la triste experiencia de tener un jefe que no escucha, que se pierde la mayoría de nuestros aportes, de nuestras ideas, de nuestros problemas,  de aquellas cosas que no encontramos solución y que necesitamos de su respuesta, la que nunca llega porque no somos escuchados.

Por eso decimos sin miedo que sin escucha no hay liderazgo, no puede haberlo porque nadie elige seguir a alguien que no escucha, que no nos llevará a ese lugar que no podemos ir por nosotros mismos, porque simplemente no sabrá adonde queremos ir y no nos animamos.

Estoy seguro que tienes algo que decir sobre esto o no, espero entonces tus comentarios y seguiremos en los próximos post hablando sobre el particular.

Dar instrucciones asertivamente

Encuadremos aquí no solo las instrucciones u órdenes que todo jefe / supervisor debe dar,  sino también a los pedidos, respuestas que el pretendido  que el líder debe dar.

Quien tiene el deber de gestionar tiene que dar buenas y malas noticias, instrucciones, pedidos, reconocimientos, corregir errores, compartir herramientas para el aprendizaje y no siempre se hace de la manera correcta, a veces el tiempo, las presiones o simplemente el descuido hace que las cosas se digan de una manera que dañe la relación, la confianza, a la misma persona que es nuestro interlocutor y no es algo que pueda permitirse ninguna persona que quiera gestionar y mucho menos alguien que quiera hacer de su modelo gestión el liderazgo.

La asertividad es mucho más que decir lo que uno siente con lindas palabras, sino que es esencialmente la valoración del interlocutor como persona y más aún la valoración del vinculo de confianza que debe unir a todo líder con sus liderados.

Podemos aproximarnos en este artículo, ya que deberemos escribir un poco más sobre el particular, a la asertividad diciendo que es la elección del canal y código más adecuado que permita al otro no sentirse dañado. Es la forma en que decimos lo que debemos decir, con un alto nivel de responsabilidad, cuidado y si se quiere amor por la persona humana en sí misma.

Cuando hablamos de amor no nos referimos a una sensiblería barata, sino a algo más sublime que nos hace valorar la esencia de la persona, en tanto tal, más allá  de las características positivas o negativas de nuestro interlocutor.

Ciertamente un líder no puede dar instrucciones de cualquier manera, no puede permitirse basurear a nadie y como ya dijimos no puede siquiera expresar su desconfianza de manera solapada, porque si no confía en su gente no podrá seguir adelante, porque son ellos su sostén principal para lograr los objetivos planificados.

 

Dejemos pues los otros tres puntos para el próximo post, recuerden escribirnos y recomendar si consideran necesario este blog a otros profesionales.

Lic. Marcelo Eduardo Grecco




[1] Distinguimos la autoridad formal del liderazgo, aunque creemos que todos aquellos que sean seleccionados para algún cargo debieran poseer competencias propias de liderazgo.

jueves, 5 de marzo de 2015

La Comunicación, Herramienta Esencial de la Relaciones Interpersonales (Cuarta parte)


Nos queda complementar el proceso comunicacional hablando primero del código y luego de la retroalimentación o feedback.

 

El Código

 

Una vez elegido el canal, debiéramos tener especial cuidado al elegir el código.

 

 ¿Que debemos tener cuenta?

 

1 Que el código sea conocido

2 Que no pueda ser interpretado en un sentido distinto al que queremos darle

3 Que sea adecuado al contexto en el que se desarrolla la conversación

4 Que no dañe directa o indirectamente a nuestro interlocutor.

 

Que el código sea conocido: Muchas veces damos por sentado el conocimiento de términos por nuestros interlocutores. Lo vemos mucho en el mundo de las conferencias o cursos relacionados con el trabajo, donde parece que muchos oradores no encuentran mejor forma de engalanar su discurso utilizando palabras en inglés, infiriendo que todos los oyentes conocen el significado de esos términos. También se observa en los profesionales, por ejemplo los médicos cuando deben hablar con un paciente o con sus familiares, aunque debo decir que son muchos los que se esmeran en hacerse entendible al momento de dar diagnósticos y que incluso se ayudan con gráficos, este ejemplo nos muestra lo que debiéramos realizar, esto es que no descartar de plano el código, sino explicarlo para que pueda ser bien interpretado.

 

Que no pueda ser interpretado en un sentido distinto al que queremos darle: Hay términos que poseen variedad de significados, por otro lado hay significados “regionales” de una palabra, algunos se aclaran por sí mismo en el contexto de la comunicación, pero hay otros que pueden resultar ambivalentes y entonces debemos dejar bien claro a que no referimos. Por otro lado si vamos a algún lugar donde ese código puede incluso ser interpretado como un insulto o una mala palabra, aunque en el párrafo se aclare, conviene no usarlo ya que perturba la atención y desvía el contenido del mensaje, en este sentido hoy en una sociedad “erotizada” se produce el hecho de tener que pensar dos veces la palabra que usaremos para que no sea tomada en doble sentido que desvíe la conversación. No duden en hacer todas las aclaraciones que crean necesarias para evitar malas interpretaciones. Veremos más adelante el tema de la retroalimentación.

 

Que sea adecuado al contexto en el que se desarrolla la conversación: Hay palabras que uno puede usar en medio de una charla jocosa con amigos, sin embargo quizás deba callarlas en un intercambio fuerte de ideas, o discusión con esos amigos. No es lo mismo preguntar el nombre de un familiar, utilizando el verbo en pasado que en presente, cuando este está bien que cuando está en un estado de enfermedad terminal. “¿Cómo se llamaba tu hermano?” no es lo mismo que “¿Cómo se llama tu hermano?”.  Como otro ejemplo, podemos decir que no es lo mismo ciertos emoticones de besos cuando uno mantiene un dialogo coloquial con un amigo que cuando lo hace con una persona con la que se esta intentando salir.

 

Que no dañe directa o indirectamente a nuestro interlocutor: Cuando uno entabla una comunicación entiende que desea no dañar al otro, sino sería imposible lograr la comunicación. Al elegir el código para expresar lo que quiero debo tener mucho cuidado de no dañar al otro, a veces una hermosa palabra provoca igual el daño, no necesariamente debemos pensar en un insulto y a veces las palabras terminadas en “udo” y que son conocidas por muchos y utilizadas en términos amistosos no hacen ningún daño, igualmente no en todos los casos, ciertamente hay personas más sensibles que otras.

Hay mensajes que siempre dañan, el tema pasa entonces por el elegir el código que menor daño haga. Pienso en un médico que debe dar la noticia del fallecimiento a los familiares… ¿Nunca han escuchado a algún familiar quejarse de cómo le dijeron?: “¡Es una bestia!”, yo lo escuche en más de una oportunidad, cuando no tuvieron reparos y contención y solo se dedicaron al trámite burocrático. El problema no paso por aquello que era irremediable, sino que surge a partir del como se lo dijeron.  Vaya otro ejemplo, la ruptura de una relación, ya sea de amistad o de noviazgo: ¿Cuántas veces duele más él como se dijo que una relación terminaba, que la finalización de la misma?

 

Una vez más los invito a comentar en el blog, ejemplos de situaciones que pudieran haberles pasado o que se imaginan que pueden utilizarse de ejemplo.

 

La Retroalimentación o Feedback

 

Se dice que no existe la no comunicación, pero también se afirma que no puede haber comunicación sin una respuesta, en caso de no tenerla estaríamos emitiendo un mensaje sin saber si la otra persona lo ha recibido y como ha sido interpretado. A veces y no siempre esa falta de respuesta es toda una respuesta en sí misma, sin embargo si inferimos que el silencio (sobre todo en la comunicación no presencial) es una respuesta podemos estar cometiendo grandes errores con consecuencias en algunos casos terribles.  Hoy los medios con los que nos comunicamos son verdaderamente  un arma de doble filo y muchas veces pervierten la comunicación.

Entonces algunas cosas a tener en cuenta:

 

  • La respuesta puede ser una palabra o un gesto en la comunicación cara a cara, por eso hay que estar atento a la otra persona en su integridad hay que escuchar con los oídos, pero también con la vista…
  • Podemos mal interpretar la respuesta, por lo que debemos preguntar; chequear que el mensaje haya sido interpretado de la forma en que nosotros estimamos o queríamos emitirlo. Un profesional amigo me enseño que esto se llama para algunos autores “Chequeo de entendimiento”
  • Un silencio en una comunicación escrita no siempre es una respuesta final o válida. Puede que el mensaje no se haya leído o que si se leyó, se hizo en un momento donde no se puede responder. Los watsap son hoy muestra de esto, ahora nos indica que la otra persona recibió y leyó el mensaje, pero no tiene la capacidad para decirnos que está haciendo y si no nos contesta al segundo es porque quizás no puede hacerlo, por otro lado tal vez lo hizo y simplemente no nos conectamos a internet y la respuesta no llego. También el re chequeo es válido: pasado el tiempo propicio “recibiste el mensaje”
  • A veces hay respuestas que no se nos dan en persona y en palabras, sino en hechos. Recuerdo una carta enviada a un alto dignatario eclesiástico y de la cual no recibí respuesta personal (algo extraño en su persona) pero si hubo una respuesta concreta en que lo que le pedía fue autorizado y puesto en marcha.

 

 

Culminemos esta serie de post que nos introducen en las reflexiones sobre la comunicación, destacando que cuanto mayor sea la eficiencia que deseamos tenga el mensaje, cuanto más deseemos que el mensaje no tenga una mala interpretación, cuanto mayor relevancia o importancia debemos ser precisos a la hora de analizar el cómo hacemos visible ese mensaje. Recordemos que el “que” es entendido, asimilado, rechazado o abrazado mediante el “como”.

 

Como siempre te invito a que puedas poner tus comentarios, sugerencias, anécdotas, disensos, etc.

 

Lic. Marcelo Eduardo Grecco

 

 

 

sábado, 17 de enero de 2015

La Comunicación, Herramienta Esencial de la Relaciones Interpersonales (Tercera parte)


Hemos hablado en los artículos anteriores sobre algunos aspectos a tener en cuenta al momento de realizar una comunicación de modo de hacerla lo más eficaz posible. Cuando hablamos de eficacia en la comunicación nos referimos claramente a que el mensaje sea recibido y decodificado en el sentido en que fue emitido, codificado por el emisor. Cuanto menor sea la diferencia entre lo emitido y lo comprendido, más eficaz será la comunicación.

Por eso es que nos ocupamos de la necesidad de analizar con cuidado la esencia y el objetivo del mensaje;  de no perder de vista la influencia que tienen sobre el resultado final de la comunicación las características del emisor y del receptor y mencionamos el contexto, como un hecho fundamental al momento de emitir una comunicación. 

Repasemos un poco la idea de contexto, que indicaría aquello que rodea la comunicación y  que, ciertamente, la condiciona. La Real Academia en una de sus acepciones nos define a contexto como: “Entorno físico o de situación, ya sea político, histórico, cultural o de cualquier otra índole, en el cual se considera un hecho”.

 Actúan como contexto:

·         Lugar (Seguramente no es lo mismo un restaurant, que tu casa o la de tus suegros para hablar con tu futura esposa de la luna de miel)

·         Tiempo (Dar una instrucción sobre una tarea que den realizar al otro día, seguramente es muy distinta el tono de la comunicación al cierre de las tareas de hoy que al comienzo de las de mañana)

·         Clima  ambiental (Conversar  un día de 40 grados a la sombra, en un lugar con aire acondicionado tendrá otra eficacia que en un lugar donde no haya ni ventiladores, seguramente la atención estará condicionada)

·         Estado de ánimo tanto del emisor cono del destinatario /receptor

·         Cultura del emisor y receptor

·         Cultura organizacional, subculturas dentro de la organización.

·         Predisposición hacia la conversación (emisor – receptor)

·         Antecedentes de otras conversaciones o historia del tema a tratar en la conversación, el conocimiento o no de esta historia.

·         Circunstancias en las que se desarrollará la comunicación (ejemplo: Tener que dar una mala noticia, por ejemplo el fallecimiento de alguien, en momentos que la otra persona se dispone a celebrar una fiesta)

·         Lenguaje organizacional



Claramente todo lo que rodea física, cultural, socialmente a una comunicación  esta de algún modo condicionando su eficacia. Este condicionamiento debe ser evaluado al momento de tener que emitir un mensaje, nos encontramos con dos acciones posibles:

1.       Crear, esperar un contexto adecuado , dentro de nuestras posibilidades

2.       De no poder crear el contexto adecuado adecuar el canal y el código elegido.

Detengámonos en el final de este post, en estos dos componentes del proceso comunicacional, los cuales deben ser elegidos cuidadosamente. En lo que hace al canal podríamos decir, según un criterio tradicional:

Escrito: Epistolar (cartas)

Oral: Vía telefónica, Discurso.

Gestual: Cara a Cara

Visual: fotos en papel

Hoy mis queridos, la tecnología ha ampliado la forma de comunicarse.

Escrito: Epistolar, mail, mensajes de textos, mensajes instantáneos, Redes Sociales

Oral: Vía telefónica, Discurso, mensajes de voz por distintos canales.

Gestual: Cara a Cara, A través de web Cam o incluso de videos enviados por sistemas instantáneos.

Visual: Imágenes instantáneas a través de los mensajes instantáneos, de las redes sociales. Etc.

La oferta de canales comunicacionales se ha ampliado de manera sorprendente, esto hace difícil la elección, ya que no todos los canales cumplen el objetivo de la comunicación puntual. Algunos canales han despersonalizado la comunicación, miremos por ejemplo los “muros” de las redes sociales, como a veces no sabemos si lo que se publica un mensaje hacia una persona o simplemente es una frase que movió el corazón de la persona que lo publicó y quizás era ella misma la destinataria. No me cabe duda que las redes ponen en función la imaginación, los malos entendidos, las inferencias, en fin todo lo que coopera para que la comunicación no sea efectiva.

Siempre la comunicación cara a cara es la más adecuada, aunque no siempre es posible, por eso hoy es una ventaja estos sistemas que permiten la conexión a través de las cámaras web, que acorta distancias. En este tipo de comunicación la combinación de lo oral, lo gestual y la posibilidad de una retroalimentación, respuesta, feedbak rápida permite ajustar la comunicación.

Como contrapartida tenemos que los nuevos medios no siempre permiten que el mensaje llegue en tiempo y forma o en la rapidez de la escritura y con los textos predictivos podamos poner mensajes ambiguos o que no se lleguen a entender, denotando en el receptor lo que no quisimos decir.

La elección del canal tendrá entonces que ser analizada en línea con el contexto, las características del receptor, nuestras características y fundamentalmente el objetivo del mensaje.

Pongamos algunos ejemplos:

Para cerrar esta reflexión sobre el canal, te invito a que nos respondas y abras el debate  que canal elegirías para realizar una declaración de amor:

  • Carta por correo
  • Por medio de un amigo
  • Una caja de bombones o un perfume
  • Una carta Documento
  • Un Watsap
  • Un mensaje de texto
  • Un mensaje privado por una red social
  • Un telegrama
  • Una charla en un restaurant
  • Una comunicación vía Skype
  • Envió de Rosas o bombones con una esquela
  • Un mensaje público en una red social

Espero tu comentario.

Lic. Marcelo Eduardo Grecco