jueves, 30 de julio de 2020

Capacitación en Tiempos de Pandemia

En este tiempo de pandemia salen a la superficie una serie de cuestiones que permanecen escondidas en la vida cotidiana. Las organizaciones no están excentas a tal situación que se puede presentar como un obstáculo o como oportunidad para mejorar todos los procesos, son tiempos donde ha cambiado lo cotidiano, la rutina de nuestros trabajos, es una oportunidad para aprender a ejercitar el cambio. Hoy, obligados, a cambiar el foco de nuestra mirad, hemos encontrado esos emergentes que permanecían ocultos o, digamos sin rodeo, no lo queríamos ver, nos hacíamos los distraídos porque enfrentarlos implicaba un trabajo extra que no siempre estábamos dispuestos a realizar..

Las acciones de capacitación no escapan a esta realidad. El tiempo de pandemia nos lleva a modificar las modalidades de capacitación, en realidad, acelero un cambio cultural que se venía dando en las organizaciones, pero que en algunas costaba mucho, porque es un cambio total de mentalidad y muchas veces no se contaban, ni cuentan con las herramientas necesarias.

Las respuestas educativas con modalidad presencial se hacen prácticamente inviable y necesariamente el espacio virtual toma la primacía para poder darlas. En este camino, que emprendimos, se hicieron más visible los errores que veníamos cometiendo en los que hace al diseño de la capacitación, por que lamentablemente en muchos casos no existía ese diseño, no había el concepto del diseño o no se entendía, ni valoraba ese trabajo.

Se escucha hoy, “armemos un videíto”, otro responde “que sea divertido” y así surgen ideas sueltas, válidas si se encuentran en un diseño educativo, en una planificación como parte de un recurso pedagógico. El error consiste en pensar que el diseño solo esta dado por la imagen, el enganche. El diseño, debe siempre ser un diseño pedagógico que busque cumplir con objetivos concretos, con la adecuada metodología, dentro de las herramientas pedagógicas disponibles. No es un vídeo la capacitación, no es el uso del humor como “enganche” o con la idea de que “no sea aburrido”, sino que ellos deben formar parte de un todo pedagógicamente diseñado y en busca de un objetivo..

¿Cuál es la verdadera motivación para capacitarse o para aceptar una capacitación? La clave está en la tarea y entender la importancia de ella para el desarrollo de nuestro trabajo, porque en definitiva como dice el gran Oscar Blake, “Si a alguien le interesa la tarea, le interesa como hacerla” y como hacerla bien. La principal motivación no está en lo divertido, en lo dinámico, si no en la utilidad del material que estamos disponibilizando. Vamos a decirlo si quiero ver un vídeo me voy a youtube, si me quiero divertir miro o escucho un contador de chistes, pero la idea es que aprenda como puedo hacer mi tarea actual o futura bien, que desarrolle mis habilidades, aumente mis conocimientos y asuma conductas que me permitan un mejor desempeño. A eso debe apuntar el diseño de la capacitación, ese es el fin y, por supuesto,  que no ha de faltar el ingenio que permita el desarrollo de un material útil y pertinente, pero a la vez, lo más atractivo posible que ayude a aumentar la motivación para el aprendizaje.

Se trata, entonces, de distinguir entre el medio o recurso y el fin,  que son distintos pero que deben estar asociados, de lo contrario, difícilmente se logren los objetivos buscados.

La verdad que cuando uno pone lupa sobre como se viene trabajando en algunas organizaciones, se observa que muchas veces las llamadas “capacitaciones” no son fruto de análisis y diseño, muchos creen que una capacitación es una presentación, con una oratoria, mas o menos manejada y con alguna “dinámica divertida” para que “no se duerman”.  La verdad que las supuestas capacitaciones así armadas  no dejan nada, quizás el recuerdo del juego o si fueron ricas o feas las medialunas.

Esto ocurre cuando se omite la participación de los profesionales de capacitación o cuando estos renuncian a su hacer su trabajo bien para “quedar bien” o “para no molestar” o “para no entorpecer” o cuando “todo es para ayer”, que en la mayoría de las organizaciones siempre es así. Pero hay  algo peor, cuando el área de capacitación quiere que los indicadores sean rápidamente aumentados en su tablero de control, el famoso “hacer número”.

Un trabajo profesional implica, una muy buena indagación para conocer en profundidad el requerimiento y dar la respuesta educativa adecuada con los recursos pedagógicos necesarios, dentro de lo disponibles.

Me voy a detener un poco en el “es para ayer”, un buen profesional busca siempre la manera de dar respuestas adecuadas, lo más efectivas posibles para los recursos con los que se cuenta, en ellos no puede excluirse el tiempo, siempre escaso y siempre necesario, pero también mucho tiempo se pierde al no planificar la capacitación desde las bases de los proyectos y no es el único recurso que se pierde.

El profesional al diseñar una capacitación “para ayer”, hará lo imposible para que sea efectiva, pero dejará en claro que no se puede pedir que esa capacitación tenga el mismo nivel de diseño, ni la misma eficacia que algo armado con tiempo.

Claramente una capacitación requiere un profundo trabajo de diseño, las nuevas tecnologías indican un esfuerzo mayor en el diseño del material, que el invertido en una capacitación presencial. Un vídeo pedagógico, implica mucho más tiempo que una simple presentación con frases disparadoras.

 La modalidad a distancia requiere mucho más esfuerzo de diseño, porque este debe contener todo lo que en la oratoria queda plasmado en una actividad presencial, porque debe darse la oportunidad de la evaluación al participante, que le permita chequear su entendimiento de los contenidos. No siempre puede haber actividades “sincrónicas” que podrían acercarnos a una actividad cuasi presencial. Esta modalidad implica mucho más, entonces que armar un vídeo o un pdf o una presentación (más allá de usar las nuevas herramientas que se nos presentan en la web) y subirlo a una plataforma.

Otro punto son los tiempos, las actividades presenciales pueden ser cuatro, seis u ocho horas corridas y nos permiten hilar una actividad de manera continua. En la modalidad a distancia es casi imposible que una persona cumpla estos tiempos dedicados exclusivamente a la capacitación, por lo cual hay que dividirlos, modularlos y dar un espacio de varios días para que puedan acceder a cada uno de los módulos o incluso a completar el curso. Dos son las modalidades para que la persona pueda acceder a esta información:

a)     Subir a la plataforma todo el material en un solo momento y que cada uno lo gestione como le sea más útil, dentro del tiempo establecido.

b)  Disponibilizar el material de manera modulada, con espacios de tiempos definidos en el diseño,  por ejemplo una vez por semana, cada quince días, etc.

Claramente, queridos amigos, la pandemia no nos puede hacer acelerar de tal manera que la capacitación pierda efectividad. Hay grandes posibilidades para modernizar los métodos, pero siempre debe fortalecerse en la esencia de la capacitación con un diseño que busque alcanzar los objetivos generales, de aplicación y de aprendizaje – dicho sea de paso nunca debemos omitir de definirlos antes de cualquier otra acción – de manera efectiva.

No es un vídeo gracioso, no es una presentación dinámica, no es una buena oratoria, la capacitación, es un diseño estructurado de manera pedagógica, que da respuesta a los requerimientos de la organización, buscando modificar competencias (conocimientos, habilidades y actitudes) que ayuden a las personas a realizar sus tareas de manera adecuada, de manera eficaz y eficiente. El diseño es el cómo asociado al porque y el para que las personas deben realizar un proceso de aprendizaje, sino es una anécdota o un diploma, un número en un tablero sin valor agregado para la organización. Los profesionales de la capacitación, tenemos la obligación de poner todo lo que esté a nuestro alcance para la profesionalización de nuestro rol, en beneficio de las personas y del negocio de la organización. No nos olvidemos nunca que un trabajo bien diseñado y armado es una inversión que ahorra muchísimos recursos, de lo contrario tendrán razón aquellos que los llaman “gasto”.

En la tiniebla de la pandemia, debemos ver la luz y la oportunidad del progreso verdadero y valorización de nuestro trabajo como profesionales de la capacitación.

Lic. Marcelo Eduardo Grecco

30 de mayo de 2020 (actualizado 30 de mayo de 2021)

 

Humildad, Prudencia y Templanza, Virtudes Esenciales del Liderazgo

Los encargados de gestionar deben cultivar siempre algunas virtudes esenciales que, en momentos como los que estamos viviendo a nivel mundial, se hacen imprescindibles. Hoy hay que tomar decisiones cada día, cada hora y cada minuto, decisiones que no pueden tomarse a tontas y locas, que ameritan un análisis profundo. Todo nos dice que en estas horas hay muchos que deben tomar decisiones dolorosas y muy terribles, en este sentido no hablamos tan solo de gobernantes, sino también de aquellos que conducen todo tipo de organizaciones en el entramado de la sociedad.
La primera virtud que es absolutamente necesaria en un buen gestionador, y que este debe cultivar y ejecutar de manera especial en momentos de crisis, es la humildad. Aquella virtud por la cual el hombre reconoce sus debilidades y sus fortalezas, busca ayuda en las primeras y pone al servicio las segundas. Un gesto de humildad es saber escuchar, no para hacer lo que le dicen así nomas, sino debe saber ponderar las ideas de los otros y generar quizás alguna decisión mucho más rica y efectiva, que la que tomaría con su sola mirada.
La segunda virtud es la virtud de la prudencia, que es una virtud que nos ayuda a distinguir y discernir los acontecimientos que influyen de tal manera de la actividad cotidiana de la organización que ameritan la toma de decisiones nuevas. Por medio de esta virtud se analizan con inteligencia las consecuencias deseadas y no deseadas de cada una de las alternativas para afrontar esos acontecimientos. Las decisiones se toman con mayor sabiduría, evitando hacerlo atontadamente y con consecuencias no analizadas. Un proceso decisorio bajo esta virtud es un proceso donde son consideradas todas y cada una de las opciones disponibles y se elige la que se considere mejor, o sea la menos perjudicial para varios factores, esto no implica que no se tomen decisiones que no agradan ni a quien las toma, ni a quienes sufren las consecuencias negativas de la misma. Esta virtud va acompañada de la virtud de la fortaleza que es la virtud que permite actuar con firmeza y vigor que permite evitar el temor que paraliza, no debe confundirse fortaleza con soberbia, ni firmeza con despotismo.
La última virtud que trataremos en esta reflexión es la virtud de la templanza, una virtud fundamental en tiempos de zozobra, ya que ella nos permite actuar con moderación. Modera las pasiones o emociones, la modera no las esconde, ayuda a que la voluntad tenga dominio sobre esas emociones, nos ayuda a mantener la calma frente a la adversidad y al moderar las emociones nos ayudan a decidir con prudencia, aún cuando haya que tomar decisiones rápidas y urgentes. También acompaña a esta virtud la fortaleza.
En horas en que debemos templar el espíritu para no caer en la paranoia o en la desidia y el ya famoso “no me importa nada” poniendo en riesgo no solo nuestra vida, si no la de muchos otros, en momentos de turbulencia económica, en situaciones donde muchos han de tener que tomar decisiones dolorosas y quizás terribles para muchos, si están no se hacen con templanza, prudencia y fortaleza se podrán tomar decisiones que causen un daño totalmente evitable o un daño mayor.
No es esta reflexión que surge con la pandemia exclusiva para ella, si no que es clave para aquel que gestione y que pretenda ser un líder. Porque, querido lector, no hay un verdadero liderazgo en aquel que no cultive estas virtudes esenciales que le ayuden a templar su espíritu y a tomar prudentes y seguras decisiones, quizás no las mejores, pero tampoco las peores. Decisiones pensadas, meditadas, rumiadas y con un solo objetivo elegir la mejor opción que se presenta ante cada situación, en especial en los momentos más turbulentos que sin estas virtudes pueden tomarse decisiones terribles.
Lic. Marcelo Eduardo Grecco
31-03-2020