sábado, 4 de julio de 2015

El Perchero no Existe






El hombre es una integridad de cuerpo y alma y siempre es la misma persona que ocupa diferente roles en la vida social. Ahora, salvo en casos de patologías, esa persona lleva en sí todos sus sentimientos, sus preocupaciones,  sus alegrías, sus esperanzas, sus sueños, sus problemas a todos los ámbitos en los que desarrolla  su vida.

Hay una vieja y errónea creencia que plantea que la persona puede dejar completamente de lado lo de un ámbito, cuando desarrolla sus actividades en otro. Es como si al ponerse el uniforme del trabajo, la persona se transformara y todo lo vivido en el ámbito familiar no existe, sus preocupaciones desaparecen como por arte de magia, hasta que termina su jornada laboral.

Es como si en la puerta de las organizaciones existiera un perchero imaginario donde colgamos toda nuestra vida fuera de la empresa y nos revestimos de otras personas que solo tenemos el ámbito del trabajo en nuestras mentes.

Lamento comunicar que esos percheros no existen, como tampoco lo están en nuestros hogares para dejar de lado las preocupaciones laborales.  Todo ello está presente siempre y afecta, el trabajo personal debe ser como lograr que nos afecte menos.

Nos vamos a detener en el ámbito organizacional, y aquí juega un papel fundamental la persona que tiene a su cargo la gestión del trabajo de las personas, sobre todo cuando ella quiere ejercer el liderazgo.

Se ha dicho, y con razón, que el verdadero líder se involucra en los problemas de sus liderados. Esto debe ser así por dos razones, porque al líder le preocupa su gente como personas, en primer lugar y porque sabe que los problemas, las preocupaciones, los dolores  afectan su trabajo y por tanto el objetivo que busca el equipo.

Pero surgen dudas, preguntas. ¿Hasta dónde nos podemos involucrar? ¿De qué forma?

Lo primero que debemos decir es que el líder debe darse cuenta que sus colaboradores están teniendo un problema, indagar, no inferir. Esto solo puede pasar cuando nos enfocamos en las causas más que en los efectos, por tanto frente a errores o bajas en el desempeño, el indagar sobre las causas nos puede ayudar muchísimo.

Comprobado que las causas obedecen a problemas en otro ámbito, ofrecer la ayuda, hasta donde nos dejan ofrecerla, sin invadir. También esta ayuda la podemos dar con los recursos que tengamos, cuando ellos no nos alcanzan debemos reforzar nuestro acompañamiento, nuestro apoyo, siempre respetando el lugar que nos dan.

El líder debe buscar el bien de sus liderados, pero también cumplir sus objetivos y por tanto  encontrar los medios para que estos problemas afecten los menos posible el trabajo en la búsqueda de esos objetivos.

Cambios de tarea, contemplaciones horarias u otras soluciones creativas que cada líder pueda resolver, pero siempre sin perjudicar el ambiente laboral y sin crear malestar en el equipo de trabajo.

Para terminar, digamos que nunca debemos repetir aquella errónea frase: “los problemas de tu casa los dejas en la puerta de la empresa”, porque eso es imposible para nuestros colaboradores y para nosotros mismos, los percheros en la puerta de las empresas para colgar los problemas, simplemente no existe.

 

Lic. Marcelo Eduardo Grecco

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