El hombre es una integridad de
cuerpo y alma y siempre es la misma persona que ocupa diferente roles en la
vida social. Ahora, salvo en casos de patologías, esa persona lleva en sí todos
sus sentimientos, sus preocupaciones,
sus alegrías, sus esperanzas, sus sueños, sus problemas a todos los
ámbitos en los que desarrolla su vida.
Hay una vieja y errónea creencia
que plantea que la persona puede dejar completamente de lado lo de un ámbito,
cuando desarrolla sus actividades en otro. Es como si al ponerse el uniforme
del trabajo, la persona se transformara y todo lo vivido en el ámbito familiar
no existe, sus preocupaciones desaparecen como por arte de magia, hasta que
termina su jornada laboral.
Es como si en la puerta de las
organizaciones existiera un perchero imaginario donde colgamos toda nuestra
vida fuera de la empresa y nos revestimos de otras personas que solo tenemos el
ámbito del trabajo en nuestras mentes.
Lamento comunicar que esos
percheros no existen, como tampoco lo están en nuestros hogares para dejar de
lado las preocupaciones laborales. Todo
ello está presente siempre y afecta, el trabajo personal debe ser como lograr
que nos afecte menos.
Nos vamos a detener en el ámbito
organizacional, y aquí juega un papel fundamental la persona que tiene a su
cargo la gestión del trabajo de las personas, sobre todo cuando ella quiere
ejercer el liderazgo.
Se ha dicho, y con razón, que el
verdadero líder se involucra en los problemas de sus liderados. Esto debe ser
así por dos razones, porque al líder le preocupa su gente como personas, en
primer lugar y porque sabe que los problemas, las preocupaciones, los
dolores afectan su trabajo y por tanto
el objetivo que busca el equipo.
Pero surgen dudas, preguntas.
¿Hasta dónde nos podemos involucrar? ¿De qué forma?
Lo primero que debemos decir es
que el líder debe darse cuenta que sus colaboradores están teniendo un
problema, indagar, no inferir. Esto solo puede pasar cuando nos enfocamos en
las causas más que en los efectos, por tanto frente a errores o bajas en el
desempeño, el indagar sobre las causas nos puede ayudar muchísimo.
Comprobado que las causas
obedecen a problemas en otro ámbito, ofrecer la ayuda, hasta donde nos dejan
ofrecerla, sin invadir. También esta ayuda la podemos dar con los recursos que
tengamos, cuando ellos no nos alcanzan debemos reforzar nuestro acompañamiento,
nuestro apoyo, siempre respetando el lugar que nos dan.
El líder debe buscar el bien de
sus liderados, pero también cumplir sus objetivos y por tanto encontrar los medios para que estos problemas
afecten los menos posible el trabajo en la búsqueda de esos objetivos.
Cambios de tarea, contemplaciones
horarias u otras soluciones creativas que cada líder pueda resolver, pero siempre
sin perjudicar el ambiente laboral y sin crear malestar en el equipo de
trabajo.
Para terminar, digamos que nunca
debemos repetir aquella errónea frase: “los problemas de tu casa los dejas en
la puerta de la empresa”, porque eso es imposible para nuestros colaboradores y
para nosotros mismos, los percheros en la puerta de las empresas para colgar
los problemas, simplemente no existe.
Lic. Marcelo Eduardo Grecco
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