miércoles, 8 de junio de 2016

La Eficacia de la Capacitación

Uno de los análisis que se realiza a posteriori de la capacitación es medir los aportes que ella ha dado a las mejoras del desempeño o para ser más exacto para achicar las brechas que fueron los disparadores para la planificación de la actividad de capacitación.
 Esta medición se realiza después de las actividades, luego de un tiempo prudencial en que los saberes, las habilidades y las actitudes debieron haberse trasladado a la tarea y así permitir  evaluar si las acciones tomadas cumplieron con el objetivo propuesto.
 De algún modo la visión de la eficacia debe estar ya desde el comienzo del diseño de las actividades, porque esta tiene una relación directa con los objetivos definidos en cada acción de capacitación. Hablamos que una capacitación es eficaz, en tanto cumpla con esos objetivos.
En este sentido, quienes trabajamos, gestionamos y proponemos acciones de capacitación nos encontramos con una primera dificultad al momento de medir la eficacia y son las expectativas que se crearon respecto a la actividad de Capacitación, como hemos afirmado en nuestro articulo muchos creen que la capacitación es el “ibuprofeno” que todo lo cura, que mágicamente la capacitación soluciona todos los problemas y que esos saberes, habilidades y actitudes ya están asumidos y modificados en el momento que salen de la actividad. Este nivel de expectativa lleva a la decepción inmediata y entonces la pastilla mágica, se convierte en el peor veneno. La solución a todo, se transforma en la gran culpable. Por supuesto que nos encanta que piensen que todo lo podemos solucionar, aumenta nuestro ego cuando nos vienen a buscar, nos encantará compartir la foto del éxito, aunque seamos francos siempre nuestro papel estará minimizado, pero créanme nos dolerá cuando en la foto del fracaso nos dejen solos.
Por eso no tenemos que tener miedo en comunicar con claridad cual es el verdadero propósito de la capacitación y hasta donde está limitada su acción. Con Oscar Blake debemos afirmar que la capacitación tiene como misión lograr que las personas estén “en condiciones de hacer lo que tienen que hacer”, ahora “no garantizará que  las personas hagan lo que se necesita que hagan”[1].
Claramente la capacitación tiene como propósito brindar las herramientas para que las personas puedan modificar acciones, actitudes y habilidades en pos de mejorar la tarea, pero nunca garantizará que la tarea mejore solo por la capacitación.
 Para que una tarea / desempeño se haga de manera correcta, deben coincidir por lo menos tres variables:

Ø  Conocimientos
Ø  Recursos
Ø  Voluntad

La capacitación solo actúa sobre los conocimientos, en algunos casos (actitudinales) ayuda a trabajar sobre la voluntad, pero siempre la decisión final es de las personas, tampoco es menor el hecho que la tarea pueda realizarse bien en tanto las personas cuenten con todos los recursos necesarios. Veamos un ejemplo, la capacitación enseña los conocimientos de los programas como Word, sin embargo la tarea no podrá realizarse  bien si la computadora no funciona, o si el programa es obsoleto y menos aún si a esa persona nunca se le asignan tareas que deban utilizar esta herramienta. En fin la capacitación no es la solución a todo, juega un papel importante, pero no podemos dejar o crear falsas expectativas al respecto.
Por otro lado pueden surgir otros factores que tienen que ver con lo motivacional que hacen que esa persona no quiera realizar bien su tarea, a pesar de haber internalizado las herramientas y tener todos los recursos necesarios.

Planificación, Expectativas y Eficacia

El objetivo propio de cada actividad y si tendrá una relación directa con la eficacia. Por tanto toda la planificación deberá estar pensada a la luz del objetivo definido, en tanto que sobre él será la medición de la eficacia.
¿Qué desea obtener la línea con la capacitación? ¿En que contribuirá la capacitación en la mejora del desempeño? ¿Cuáles son las expectativas?
Estas preguntas deberán ser respondidas, clarificadas en la definición del objetivo de la capacitación. Para que esto sea posible, quien plasme el objetivo final de la capacitación, deberá tener claro los recursos con los que se cuenta, el tiempo dispuestos a invertir, la cantidad de personas que participará, etc. De este modo las expectativas podrán ser ajustadas las expectativas a la situación real y concreta en la que se desarrollará la actividad y la planificación y el diseño tendrá un orientador más cercano que les permita con los elementos que se posean garantizar una adecuada efectividad, ajustada a las reales y posibles expectativas esperadas.
Para aclarar, cuando cualquiera de nosotros va a comprar un auto, primero piensa en el auto que le gusta, luego empieza a descartar de acuerdo a la necesidad, viendo todas las variables, el uso, la cantidad de personas, el consumo, la potencia (para viajar o para usar en ciudad o ambas), condiciones de confort y seguridad y por último termina eligiendo aquel al que puede acceder que puede mantener con sus recursos económicos, tratando de ajustarse lo más posible a sus necesidades. Ahora bien no podrá exigir las mismas prestaciones que había soñado antes de ajustarse a la realidad. De la misma manera la eficacia de la capacitación no puede ser medida solo por las expectativas originales, sino que deberán tenerse en cuenta la limitación de los recursos y la planificación final para que la medición sea lo más real posible.
Recuerden, la capacitación no es, ni la “pastilla mágica”, ni la “culpable” de todo.

Lic. Marcelo E. Grecco


[1] Oscar Juan Blake, “La Capacitación, un recurso dinamizador de las organizaciones” Ediciones Macchi

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