domingo, 13 de noviembre de 2016

Pequeña Reflexión Sobre el “Trabajo en Equipo”






Trabajo en Equipo: Un largo Camino de Aprendizaje

Solo unos minutos para reflexionar sobre un tema clave en los ámbitos laborales y, lamentablemente muy ausente, aunque declamado en alta voz tantísimas veces, me refiero al “Trabajo en Equipo”, un desafío en las organizaciones y en la vida personal.

Los equipos son mucho más que un título que se le da a un grupo de personas trabajando juntos, es un grupo de personas que unen sus trabajos, los suman y los multiplican, los hacen coordinamente en un marco de confianza y compromiso en pos de un objetivo común.Un “lugar” donde las se potencian las competencias de cada miembro en pos de un objetivo, de una meta, de un resultado común

 Pero somos humanos y uno de los desafíos que tienen los miembros de un equipo es superar el momento cuando los egos aparecen, se potencian y nacen los problemas de cartel, que generan las desconfianzas y destruye toda idea de equipo.

Cuando esto pasa, el equipo entra en terapia intensiva, en un estado de muerte cerebral.

 ¿Por qué? Entran a jugarse muchas cosas que no permiten ampliar las visiones, se pierden opiniones valiosas, que son descalificadas, se oculta información sólida y básica, necesaria para el desarrollo de los trabajos, se buscan las “primicias”, se quieren imponer ideas en lugar de ponerlas en el bols como un ingrediente más del preparado, así la competencia se come los buenos resultados, se destruyen las relaciones interpersonales y aumenta la desconfianza.

Claramente la base fundamental de toda relación humana es la confianza, el nivel de confianza que debe tener el grupo para ser un equipo es demasiado alto, recordemos que el grupo llega a ser equipo cuando ha alcanzado cierto grado de madurez y en ella la confianza ha emprendido un duro y profundo asenso, pero que esta siempre al borde de un precipicio en razón de nuestra naturaleza humana que siempre nos sorprende.

Digamos, entonces, que un equipo necesita de confianza, generosidad, compromiso, entrega. Necesita del despojo de los egos, necesita de una escucha entre los miembros, una escucha activa y constructiva, de comunicación asertiva y que el objetivo principal sea el objetivo común, que los objetivos particulares de cada uno de los miembros – que siempre existirán – deben quedar subordinados al resultado esperado de la acción para la que se formó el equipo, cuando esto es al revés, simplemente no hay equipo, por más título pomposo que le pongamos.

El desafío de esta nota no era profundizar sobre el trabajo en equipo, solo reflexionar e invitarte a que te preguntes sobre tu actitud en los equipos a los que perteneces, si ayudas a que sea un equipo o a que sea un mero grupo realizando un trabajo. Seguro nos será muy fácil encontrar en los otros estos problemas que matan al equipo, pero muy difícil hacernos cargo de cuando nosotros generamos los obstáculos. Pero ojo que ni nosotros, ni los otros, en la mayoría de los casos, ponemos estos obstáculos con intención de que lo sean (mala leche, dirían en el barrio), sino simplemente porque somos humanos y es por eso que nos cuesta tanto darnos cuenta, y ese darnos cuenta es el primer y más valioso paso para cambiar la situación.

No me pidan una receta, pero quienes lideran grupos que quisieran que sean equipos, pero puedo decir que deberán trabajar más sólidamente en ir permitiendo a las personas a “darse cuenta” de sus aportes valiosos y sus obstáculos. La comunicación debe ser clara, el reconocimiento parejo, el “nosotros” debe reemplazar al “yo” en los logros y yerros, aunque los aportes deben ser valorados no para el “cartel” sino para el análisis y puesta en común de las ideas y trabajos. En fin trabajar en equipo es un largo camino de aprendizaje que se renueva cada día.

No sé si estarás de acuerdo, no espero que lo estés, por el contrario, me encantaría que pudieran disentir y ayudarnos a crecer con los aportes que cada uno estime conveniente.

Gracias

Lic. Marcelo Eduardo Grecco

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