domingo, 13 de marzo de 2022

Educación y Trabajo, Un Desafío Integral





Cuando se habla de educación en relación al trabajo, siempre se habla desde la perspectiva técnica, mirado la necesidad de que los educandos adquieran estas herramientas técnicas que los pone en un ámbito competitivo en el llamado "mercado laboral". La mirada está puesta en que los jóvenes puedan afrontar los cambios tecnológicos. Personal “calificados”, entendiendo la calificación en el ámbito técnico.

Sin embargo, el “sujeto del trabajo es la persona humana”, que es un ser integral que va creciendo, aprendiendo, ejercitando, formando, moldeando una personalidad donde los conocimientos técnicos forman una parte pequeña, importante sí, pero pequeña. También crece en virtudes, aprende a interrelacionarse con los demás, adquiere principios éticos que se transforman en valores que le guían en su actuar cotidiano, en sus decisiones que permanentemente deberá tomar; se forma en asumir las responsabilidades, a cumplir con los compromisos, a entender el valor del esfuerzo necesario para la adquisición de bienes y de conseguir logros por el crecimiento personal, el valor propio del trabajo y la satisfacción del trabajo bien hecho. 

No solo las competencias técnicas son necesarias, sino también aquellas competencias actitudinales son necesarias, yo diría imprescindibles para incorporarse rectamente en el mundo del trabajo.

Por eso todo el entramado social debe comprometerse seriamente en este tema, todos los agentes educativos, no solo las instituciones de Educación Formal, también la familia, primer lugar de formación del carácter y de valores, los medios, las asociaciones intermedias y el estado que de alguna manera influye a partir de sus políticas y no olvidemos al mismo mundo del trabajo que participa con sus políticas y acciones organizacionales hacia adentro y a hacia afuera y estas son sumamente importante, porque si bien afectan a sus colaboradores, se extienden a sus familias.

Según están dadas las condiciones de la Seguridad Social, por ahora, una persona que comienza su trabajo al salir del secundario, tiene una vida laboral aproximadamente de 47 años, suponiendo que no entre en plazos de “paro”. En esos 47 años  pasa, al menos, 40 hs. semanales en el ámbito laboral, interrelacionándose con otras personas con distintas responsabilidades (niveles jerárquicos), con edades diversas, historias diferentes, gustos y caracteres distintos, con perspectivas de la vida distintas y no siempre con valores éticos compartidos. Hoy me podrán discutir que con la nueva perspectiva de Home Office no son tantas las horas en la oficina, sin embargo, creo que aunque no estemos físicamente, seguimos conectados con el ámbito laboral a veces hasta más horas y, sin duda estas condiciones hacen más necesarias las características no técnicas. La vida de las personas se vive en el ámbito laboral, más que en el ámbito familiar y social. Esto nos lleva a pensar que la educación para el mundo del trabajo no debe estar escindida de la formación integral de la persona.

De esta manera todo lo que enseñamos va a tener una influencia en el mundo laboral. Por eso es común escuchar quejas sobre algunos colaboradores que son distintos a como se era, una generación no es igual a la otra y un empleado de la misma generación tampoco es igual a otro. Entender que la formación que se recibe impacta es absolutamente necesario para quien tiene responsabilidad. Me gusta preguntarles a supervisores quejosos de las nuevas generaciones sobre cómo han formado a sus hijos y partiendo de ahí trato de ayudarlos a entender muchas de las cosas de las que se quejan. La idea es que en lugar del juicio toxico, se permitan analizar la forma de acompañar y guiar a las personas para un mejor desempeño.

Claramente debemos prepararnos, porque las nuevas generaciones no somos nosotros, no son nuestros padres, son ellos y traen consigo toda la educación que recibieron o de la que carecieron.

Tienen una relación distinta con el trabajo, con las reglas que lo rigen, la definición de su compromiso podrá ser muy distinta a la nuestra. Viendo futbol con mi padre ya mayor, él ve con asombro como los jugadores viven poniendo en duda las decisiones del árbitro, cuando estas le perjudican, no era así en otro tiempo y esto es fruto de la educación que la sociedad en su conjunto ha venido dando, debo decir que tengo por cierto mi opinión sobre el particular pero no es este el lugar para analizarla, lo que quiero aquí verter es la necesidad de comprender que las acciones educativas y formativas tienen su impacto en toda la vida social.

Por eso es necesario indagar para comprender y poder generar las acciones que permitan desarrollarse a las personas, a la vez que alcanzar los objetivos fijados en el ámbito laboral, esto es que las personas crezcan como tales y que alcanzar los objetivos organizacionales, dicho en criollo que el trabajo se haga con eficiencia.

Es, sin duda, un enorme desafío para las organizaciones en general y para los que tienen personal a su cargo en particular, pero es mucho mayor desafío para toda la sociedad y para todos los agentes educativos que deberán replantearse su aporte a la formación integral.

Quizás sería muy importante replantearnos la curricula, las políticas en general, las reglas (si las hay) familiares, los valores promovidos desde los distintos ámbitos y tantas cosas que nos permitan saber si estamos por el buen camino o necesitamos ajustarlos. Pensando en el futuro, sin descartar lo pasado por el solo hecho de ser "viejo" (hoy es tan común la cultura del descarte de lo "viejo", el término "atrasa" se convirtió en un término para no fundamentar el descarte), pero por encima de todo pensando en aquellos que serán los futuros "sujetos" del ámbito del trabajo y forjadores de la sociedad. Estos "sujetos" no son robots a los que hay que programar técnicamente, son personas a los que hay que formar integralmente desde la educación para la vida, donde el trabajo es un punto central.

Quizás no opines lo mismo y eso es también parte de esta página en la que queremos que todas las opiniones se oigan, quedamos a la espera de tus comentarios-

Lic. Marcelo E. Grecco

 


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