Hoy leí esta frase y me hizo ruido. Es verdad que la exigencia no necesariamente es un maltrato, pero muchas veces tras la excusa de la exigencia se oculta el maltrato. Aunque también es cierto que, si los niveles de tolerancia están demasiado bajos y eso ocurre hoy más seguido, cierta exigencia puede ser recibida o percibida, para ser exacto, como un maltrato.
Pero volvamos a lo primero, la
exigencia puede expresarse de diferentes formas y el maltrato no está en el
control propio de una función de jefatura, sino en como realizamos ese control
y la forma en que nos expresamos con los resultados del control, sobre todo cuando
estos no han dado bien, pero también cuando si han dado bien y esto gracias al
esfuerzo del equipo que muchas veces no se reconoce.
¿Cómo marcar el error sin hacer
sentir dolor? ¿Cómo corregir, sin que la otra persona se sienta disminuida y
atacada? ¿Cómo motivar el aprendizaje a partir del error para generar el
cambio? ¿Cómo agradecer y felicitar por los logros sin exagerar y generar
desconfianza? ¿Cómo manejar las emociones, sin que esto dañe la relación? ¿Cómo
expresarlas sin un insulto, sin agredir?
Ser asertivo es el desafío, un
desafío que no es simple. Promover el aprendizaje y en el último de los casos
evaluar la relación laboral, pero sin dañar a las personas con las que nos
conectamos.
Todos tuvimos maestros o docentes
exigentes, algunos usaban una pedagogía vetusta y dañina, que dejaron heridas,
algunas muy difíciles de curar. Pero tuvimos otros que dejaron aprendizajes,
motivaron, nos acercaron al crecimiento. De la misma manera quien tiene puestos
de jefatura no debe dejar de exigir el cumplimiento de los objetivos, pero debe
colaborar con el aprendizaje, la motivación y el crecimiento, pero por sobre
todo en su exigencia debe respetar al interlocutor, que es a la vez una forma
de respetarse y de promover todo lo anterior. Para lo cual también, hay que
saber lo que a cada uno le sucede, su personalidad evaluar si su nivel de sensibilidad
está por debajo de lo razonable, para poder actuar en consecuencia.
Ciertamente, queridos amigos, ser
exigente no puede ser sinónimo de maltrato.
Lic. Marcelo Grecco
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