domingo, 31 de agosto de 2014

El Protagonismo en el Liderazgo


Si leíste algún libro, participaste de alguna capacitación, oíste alguna conferencia sobre  liderazgo, coaching, etc.,  las palabras “protagonista” y “victima” te serán conocidas porque las habrás escuchado a menudo. La verdad que son muchos los que luego de leer a los gurús de management o de salir de una capacitación o conferencia piensan en lo grandioso que es ser “protagonista” y lo detestable que es estar en la posición de “victima”, si escucharon a Kofman hablando del “tigre” y la “oveja”[i], salen diciendo que ellos tienen que ser tigres y viven juzgando las acciones de los otros, tratando de encontrar en ellas que rol que asumen si el de  “victimas” o el de  “ovejas”.

Todo muy lindo, pero cuando las papas queman, todo eso queda en un hermoso discurso, porque la realidad es otra, la mayoría de los que tienen autoridad, en esas circunstancias quieren disimular sus decisiones, validas o no, en la decisión de otro, porque no asumen el protagonismo de la situación y se convierten en víctimas que nada pueden hacer. Claro que están muy ocupados juzgando a los otros para entender que ellos ya no son “tigres”, sino “ovejas”.

¿Qué es ser protagonista o “tigre”?

Sencillamente ser una persona que se hace cargo de sus decisiones, buenas o malas, humanas y como tales imperfectas o para darle un tono positivo perfeccionables.

Quien pretende ejercer el liderazgo, quien pretende ayudar a otras personas a ir a un lugar que no se animarían a ir pos sí solos, quien busca lograr objetivos a través de el aporte y el trabajo de un equipo, debe ser responsable de sus actos, debe hacerse cargo de ellos, siendo seguro en sus decisiones, en definitiva no puede no ser protagonista de aquella empresa que ha encarado, del desafío aceptado.

Cuando hablamos de seguridad en las decisiones, no queremos decir terquedad, que es algo completamente distinto, seguridad implica decisiones fundamentadas, analizadas, pero siempre con margen para la maniobra. Ósea que si alguien fundamenta la posibilidad de un cambio o nos demuestra el error en la toma de la  decisión es de líder ajustar la misma para mejorar el resultado y no mantenernos tercamente en ella para no mostrar debilidad A la larga esta es la mayor debilidad.

Muchas veces que el ser protagonista es el “figurar”, el problema de cartel dejémoslo para el cine, o el teatro, acá hablamos de otra clase de acción que no nos da chapa, sino que nos hace libres y menos sufridos.

Liderar el protagonismo

Un líder que se precie de, tal debe no solo ser protagonista, sino que conducir a su gente a serlo, es un lugar donde nos cuesta ir a todos los hombres, por tanto el líder debe dejarse liderar para ir a ese lugar que lo transforma y a partir de ahí conducir a su gente a ese protagonismo, solo así el equipo encontrará una dinámica especial, donde todos se sentirán en libertad y en paz.

Muchas veces no tenemos quien nos lidere en este camino, entonces debemos ser nuestros propios líderes, conducirnos a nosotros mismos a ese lugar que nos cuesta ir, pero que nos hace libres, verdaderamente libres. El tomar decisiones y hacerse cargo de ellas, nos hace libres, claro siempre que esas decisiones sean meditadas, pensadas, suficientemente ponderadas y no tomadas a tontas y a locas, sometidas solo a la acción de nuestras pasiones, a veces prisioneras y esclavas. Cuando la razón y la pasión entran en un equilibrio justo se toman las mejores decisiones.

Igualmente ya ocuparemos otro espacio para hablar de toma de decisiones, ahora expliquemos un poco el protagonismo en líder, en términos sencillos y concretos que hablamos del protagonismo del líder.

No son pocos los jefes que manifiestan disconformidad cuando los empleados ponen excusas sobre su trabajo y echan culpas a otros, pero  al momento de ser ellos los que deben “Hacerse cargo” tampoco lo hacen, la culpa es de la empresa, del área de personal, de las condiciones del país. En mis primeros años laborales me quedo grabado cuando un jefe ente un pedido de explicación sobre una sanción por llegadas tarde, respondió: “yo no sanciono, yo informo”. La verdad era que si la consecuencia del informe de la llegada tarde era la sanción, quien informa, por decisión propia, es parte de la decisión y no un mero observador.

La respuesta hubiese tenido que darse de otra manera, te invito a que ensayes respuestas que darías si fueras este jefe, pero en un rol de líder, ergo protagonista.

La realidad que si buscas que tu gente se haga cargo, el primero que debe hacerse cargo sos vos, como líder y de esta manera conducirlos a un protagonismo esencial en su tarea, para que se hagan cargo de aciertos y errores.

Un último apunte, si somos protagonistas, nos haremos parte del problema y por tanto de la solución. Como protagonistas aceptaremos nuestro aporte positivo o negativo y entonces podremos hacer algo al respecto.

Como ejemplo les diré algo y, aunque el vocabulario no sea el más profesional creo que es el más entendible. Hay momentos en la vida que te rodea el boludismo reinante o también tu nivel de paciencia está demasiado bajo. Pues bien si lo asumís como “victima” el problema residirá en el boludismo de los demás y nunca vas a poder hacer nada al respecto. Si, en cambio, lo haces como protagonista reconocerás la baja en tu nivel de paciencia y entonces verás de que manera podrás ser más tolerante.

Seguramente habrá un conjunto de las dos, pero en la segunda opción podemos hacer algo, aunque no lo solucionemos del todo. En la primera opción no podrás hacer nada.

Una persona con autoridad que pretenda ser líder, debe ser protagonista siempre y liderar a su gente en el camino al ser protagonistas de sus vidas.

 

Lic. Marcelo Eduardo Grecco

 

 

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