En nuestro artículo anterior nos referimos a
la confianza, como el fundamento sobre el cual se construyen las relaciones
humanas y por tanto sobre el cual debe construirse el liderazgo, dado que este
es una relación entre personas. Por un lado quien lidera, aquel que guía,
acompaña, enseña, conduce y por otro, aquel que es liderado, quien –como dice algún
video por ahí- elige seguir al líder hacia un lugar al que no se
anima a ir por sí solo.
No agotamos en el artículo anterior este
tema, tampoco lo agotaremos en este, pero ahora queremos referirnos a la
esencia misma de la confianza, que decimos cuando decimos confianza, que
hacemos cuando confiamos.
Hay dos acepciones que el Diccionario de la
Real Academia enseña y las cuales se adaptan a lo que planteamos en este caso.
Una, es “esperar con firmeza y seguridad” y de esto justamente se trata la
confianza que el líder tiene en su gente, no espera que las cosas salgan por
casualidad, sino que lo hace con firmeza (Entereza, constancia, fuerza moral de
quien no se deja dominar ni abatir.) y seguridad (aquí cabe la acepción del
término como certeza, firme adhesión de la mente a algo conocible, sin temor de
errar.).
La firmeza entonces hace que el líder no se
deje dominar por las ideas previas que tenga a través de terceros, por los
prejuicios, los chismes y demás cosas que hacen que uno debilite la confianza y
la seguridad es la firme convicción de que esa persona, con sus características,
contribuirá sin lugar a dudas a poder alcanzar el objetivo que tenemos y para
el cual hemos asumido la responsabilidad de liderar al grupo.
No es un tema menor que podamos entender que
cada uno de nuestros liderados tienen sus características que le son propias
como seres únicos e irrepetibles que son y por tanto debemos evaluar cual va a
ser su contribución y por pequeña que sea no dejará de ser valiosa, si creemos
que no habrá contribución alguna, sin duda nos faltará la confianza y los
resultados serán muy adversos, fundamentalmente en lo que hace a las relaciones
interpersonales.
Veamos brevemente como afecta la vida laboral y
el trabajo en equipo la falta de confianza.
Entendemos que lo primero que provoca la
ausencia de confianza es la imposibilidad de delegar o que se delegue de manera
incorrecta y por tanto se afecte la relación y seguramente la eficacia y
eficiencia en el alcanzar los resultados esperados.
Querido
lector, Si fueras director técnico y no tuvieses confianza en uno de los
arqueros de su equipo, evitarías que ataje, o por lo menos que no lo haga en los partidos
o momentos claves. Bueno algo similar pasa en el ámbito laboral, se relega, no
se le dan trabajos por falta de confianza, mas no por capacidad, que
seguramente tiene pero no nos animamos a medirla.
Otra de las acciones que afecta es el proceso
de enseñanza – aprendizaje, porque si no creo que pueda obtener resultados,
para que enseñarles. Si creo que mi gente le sobra una neurona para ser mono
(aclaro que el autor de esta nota no apoya la teoría de la evolución, pero ha
escuchado semejante estupidez y por eso la trae a consideración de ustedes)
evidentemente no hare esfuerzo alguno para facilitar el proceso de aprendizaje,
que es justamente lo que permite la delegación. En esta falta de confianza, hay
seguramente inseguridad y algún contenido de soberbia, “no hay nadie que lo
haga mejor que yo”.
Hay algunos que si enseñan pero pretenden todo
se haga como un calco de la forma en que se viene haciendo, sin lugar para la
impronta que cada uno pone por naturaleza en su trabajo, esto no es una
declaración contra aquellos trabajos en los que debe haber parámetros bien
determinados, sin embargo hay que tener claro que siempre, aún en el trabajo
más mecanizado hay un pequeño espacio para la impronta personal, que no es más
ni menos que la esencia de la dignidad del trabajo humano.
Quizás se logre el resultado pero en el camino
quedo tu gente y todos los aportes que ellos hubiesen dado y que seguramente
hubiesen contribuido a un mejor resultado.
Hablamos ya en el artículo anterior de que la
confianza debe ser manifestada y no con breves frases, sino con hechos y los
dos tocados aquí del aprendizaje y la delegación no son temas menores y son la
expresión más acabada de que existe confianza en aquellos a quienes pretendemos
liderar.
Veamos por último, nuevamente, la manifestación
de la confianza o no confianza. Miren, lectores amigos, la falta de confianza,
no puede disimularse por mucho tiempo, se manifiesta de manera clara y abierta,
aún cuando hagamos esfuerzos para no demostrarlo o cuando nuestro discurso sea
exactamente al revés.
Créanme esta falta de confianza manifestada
siempre, trae como consecuencia la ruptura, si alguna vez lo hubo, de todo vínculo,
de toda relación humana y si no es ruptura, directamente aborta de entrada toda
buena relación humana.
Manifestar la confianza tiene entonces varias
formas, las principales es enseñando, permitiendo el aprendizaje y delegando.
Estás formas, como dijimos en el artículo anterior, valen mucho más que la
simple declaración vocal de la confianza.
Aunque no agotemos el tema, de por sí
inagotable, me parece que hay bastante para rumiar, discernir y seguramente
sacar buenas conclusiones, te dejo trabajo estimado lector….
Lic. Marcelo Eduardo Grecco
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