Algunos autores afirman,
no sin razón, que no existe la no comunicación, siempre nos comunicamos. El
silencio, la indiferencia gestual, la no mirada denota un mensaje, que puede
ser bien o mal interpretado y este es el problema fundamental de la eficacia de
la comunicación, la interpretación, como es decodificado el mensaje. Cuanto más
se aproxime la decodificación al mensaje más eficaz será la comunicación.
¿Como hacer para que esto
ocurra, que herramientas comunicacionales debemos usar, que debemos tener en
cuenta?
Conocidos son los
elementos del proceso comunicacional (Emisor, Mensaje, Receptor, Canal, Código,
Contexto, Ruidos), reflexionemos a partir de ellos que debemos tener en cuenta
para mejorar la comunicación.
Quien tiene la
intención de enviar un mensaje es aquel a quien llamamos emisor, pero
permanentemente estamos siendo emisores y receptores, por eso debemos tener en
cuenta algunas cosas en ambos roles.
Como emisores lo
primero que debemos tener en cuenta es a nuestra propia personalidad, nuestra historia,
nuestra cultura, nuestras creencias, nuestros valores y como ellos pueden
influir en el mensaje. Si no nos conocemos a nosotros mismos va a ser muy difícil
poder hacer los cambios necesarios que cada comunicación necesite. En este
sentido es muy importante que aprendamos a escuchar y estemos atentos a las
señales de los que nos rodean para que nos ayuden a conocernos cada vez más.
Lo segundo a tener en
cuenta es el mensaje en sí mismo. Debemos tener claro que queremos comunicar,
cual es la causa, el objetivo o propósito de esa comunicación, este es un dato
importante al momento de elegir un canal y los códigos adecuados para la emisión
del mensaje.
Esta comunicación se da
en un contexto particular, esto es en un momento y lugar determinado y en circunstancias
particulares, todo esto que no pueden no ser considerado al momento de la elaboración
del mensaje, porque afecta de manera realmente sustancial la comunicación,
conocida es la frase que reza “una buena comunicación en un mal contexto se
convierte en una mala comunicación”. Les puedo asegurar que el mensaje más
hermoso, con el mejor objetivo, dicho en un mal contexto puede causar el efecto
totalmente contrario al que buscábamos.
Ahora todo esto debe
ser pensado en función del mensaje pero teniendo en cuenta quien es el
receptor, su personalidad, sus intereses, su historia (sobre todo en relación al
mensaje), su estado anímico, su salud, etc. El mayor error que muchas veces
cometemos es emitir el mensaje como si fuéramos nosotros mismos los
destinatarios.
Terminemos esta parte
del artículo, diciendo que es muy desafiante comunicarse bien y que a veces sin
darnos cuenta en la comunicación dañamos a otras personas, por eso seguiremos
reflexionando sobre este tema en el próximo post.
Lic. Marcelo Eduardo
Grecco
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