Terminábamos nuestro
último post afirmando que la comunicación debe ser pensada en función del
mensaje y resaltando la importancia de valorar las características del
destinatario, dado que muchas malas comunicaciones se producen a causa que el
mensaje es pensado y emitido por el emisor para el emisor y no para el
receptor.
Ciertamente muchas
veces nos dirigimos a nosotros mismos, ponemos en el mensaje datos que no hacen
a la esencia del mensaje y que solo nos sirven a nosotros, sobretodo en los
mensajes escritos, usamos palabras que solo nosotros conocemos su significado o
hablamos de temas descolgados sin contextualizar. A veces nuestra mente va más
rápido que nuestra comunicación y salimos hablando de algún tema, que nosotros
estamos pensando, como si el que lo recepciona hubiese estado en el dialogo
interior que teníamos. Mis amigos sabrán reconocer esto último como uno de los
“vicios” de mi forma de comunicarme, será pues una gran tarea de mi parte
mejorar en este aspecto.
Surge aquí una
pregunta: ¿Qué aspectos, referentes al receptor, hay que tener en cuenta al momento de pensar un mensaje?
Esbocemos algunos de
estos aspectos que nos pueden ser de gran utilidad, haciendo la salvedad que no
siempre es posible acceder a toda la información necesaria sobre nuestro
interlocutor o disponemos del tiempo necesario para desarrollar “estrategias
comunicacionales” que nos permitiría mejorar la eficacia de la comunicación.
Ciertamente, no es lo mismo hablar con un amigo de toda la vida, que con un
cliente o proveedor ocasional que ingresa a nuestra organización o incluso
emitir el mensaje en medio de un proceso laboral.
Entonces, al momento de
emitir un mensaje creo que debemos tener en cuenta, por ejemplo algunas de las
siguientes características al destinatario:
Ø Edad
del destinatario
Ø Nivel
cultural
Ø Historia
personal
Ø Estado
de animo
Ø Salud
física, psíquica
Ø Capacidad
auditiva
Por supuesto que esa
lista no es exhaustiva, te invito a poner aquellas otras cosas que crees que
son necesarias analizar porque pueden afectar la recepción del mensaje.
Igualmente reflexionemos juntos sobre algunos casos prácticos, analizando dos
características antagónicas y algún mensaje que debamos comunicar, de modo a
que nos respondamos si puede ser emitido el mensaje de la misma manera:
- Contarles a tus padres o tus
suegros que están esperando un hijo con tu esposa/o. Contárselos o a tu hijo de 3 años.
- Explicar el tema de la comunicación
a Licenciados en Comunicación o a jóvenes recién salidos del secundario o
personas que solo han terminado la primaria
- Contarle a una persona tuvo una
relación normal que la viste en un lugar donde para ella no es habitual
que pases o contárselo a una persona que tuvo una relación tumultuosa y
presa de los celos y persecución.
- Hablar de un viaje que te salió a
una persona que acaba de sufrir una perdida grande o que está apenada por
algún dolor, que contárselo a alguien que esta con un buen estado de ánimo.
- Dar la dolorosa noticia de la
muerte de un familiar a una persona cardiaca que ha una persona
físicamente bien.
- Dar una instrucción a una persona
sin problemas auditivos que con problemas auditivos.
Me parece que tenemos
bastante para pensar, reflexionar y opinar, pero sobretodo para analizarnos a
nosotros mismos y nuestra propia comunicación. El autor de esta nota no puede
no mirarse a sí mismo, porque debo confesarles que fue un terrible error
comunicacional que lo hizo plantearse el escribir estos post.
No tener en cuenta
estas cosas puede provocar una pelea, una discusión, una bronca, un mal
momento, pero además y esto es grave, puede dañar aún sin quererlo al
interlocutor, puede arruinar muchísimos proyectos, puede dañar seriamente una
relación entre dos personas.
Seguiremos
reflexionando juntos sobre este gran desafío que es comunicarse, esperando que
estas mismas palabras cumplan su misión.
Lic. Marcelo Eduardo
Grecco
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