jueves, 5 de marzo de 2015

La Comunicación, Herramienta Esencial de la Relaciones Interpersonales (Cuarta parte)


Nos queda complementar el proceso comunicacional hablando primero del código y luego de la retroalimentación o feedback.

 

El Código

 

Una vez elegido el canal, debiéramos tener especial cuidado al elegir el código.

 

 ¿Que debemos tener cuenta?

 

1 Que el código sea conocido

2 Que no pueda ser interpretado en un sentido distinto al que queremos darle

3 Que sea adecuado al contexto en el que se desarrolla la conversación

4 Que no dañe directa o indirectamente a nuestro interlocutor.

 

Que el código sea conocido: Muchas veces damos por sentado el conocimiento de términos por nuestros interlocutores. Lo vemos mucho en el mundo de las conferencias o cursos relacionados con el trabajo, donde parece que muchos oradores no encuentran mejor forma de engalanar su discurso utilizando palabras en inglés, infiriendo que todos los oyentes conocen el significado de esos términos. También se observa en los profesionales, por ejemplo los médicos cuando deben hablar con un paciente o con sus familiares, aunque debo decir que son muchos los que se esmeran en hacerse entendible al momento de dar diagnósticos y que incluso se ayudan con gráficos, este ejemplo nos muestra lo que debiéramos realizar, esto es que no descartar de plano el código, sino explicarlo para que pueda ser bien interpretado.

 

Que no pueda ser interpretado en un sentido distinto al que queremos darle: Hay términos que poseen variedad de significados, por otro lado hay significados “regionales” de una palabra, algunos se aclaran por sí mismo en el contexto de la comunicación, pero hay otros que pueden resultar ambivalentes y entonces debemos dejar bien claro a que no referimos. Por otro lado si vamos a algún lugar donde ese código puede incluso ser interpretado como un insulto o una mala palabra, aunque en el párrafo se aclare, conviene no usarlo ya que perturba la atención y desvía el contenido del mensaje, en este sentido hoy en una sociedad “erotizada” se produce el hecho de tener que pensar dos veces la palabra que usaremos para que no sea tomada en doble sentido que desvíe la conversación. No duden en hacer todas las aclaraciones que crean necesarias para evitar malas interpretaciones. Veremos más adelante el tema de la retroalimentación.

 

Que sea adecuado al contexto en el que se desarrolla la conversación: Hay palabras que uno puede usar en medio de una charla jocosa con amigos, sin embargo quizás deba callarlas en un intercambio fuerte de ideas, o discusión con esos amigos. No es lo mismo preguntar el nombre de un familiar, utilizando el verbo en pasado que en presente, cuando este está bien que cuando está en un estado de enfermedad terminal. “¿Cómo se llamaba tu hermano?” no es lo mismo que “¿Cómo se llama tu hermano?”.  Como otro ejemplo, podemos decir que no es lo mismo ciertos emoticones de besos cuando uno mantiene un dialogo coloquial con un amigo que cuando lo hace con una persona con la que se esta intentando salir.

 

Que no dañe directa o indirectamente a nuestro interlocutor: Cuando uno entabla una comunicación entiende que desea no dañar al otro, sino sería imposible lograr la comunicación. Al elegir el código para expresar lo que quiero debo tener mucho cuidado de no dañar al otro, a veces una hermosa palabra provoca igual el daño, no necesariamente debemos pensar en un insulto y a veces las palabras terminadas en “udo” y que son conocidas por muchos y utilizadas en términos amistosos no hacen ningún daño, igualmente no en todos los casos, ciertamente hay personas más sensibles que otras.

Hay mensajes que siempre dañan, el tema pasa entonces por el elegir el código que menor daño haga. Pienso en un médico que debe dar la noticia del fallecimiento a los familiares… ¿Nunca han escuchado a algún familiar quejarse de cómo le dijeron?: “¡Es una bestia!”, yo lo escuche en más de una oportunidad, cuando no tuvieron reparos y contención y solo se dedicaron al trámite burocrático. El problema no paso por aquello que era irremediable, sino que surge a partir del como se lo dijeron.  Vaya otro ejemplo, la ruptura de una relación, ya sea de amistad o de noviazgo: ¿Cuántas veces duele más él como se dijo que una relación terminaba, que la finalización de la misma?

 

Una vez más los invito a comentar en el blog, ejemplos de situaciones que pudieran haberles pasado o que se imaginan que pueden utilizarse de ejemplo.

 

La Retroalimentación o Feedback

 

Se dice que no existe la no comunicación, pero también se afirma que no puede haber comunicación sin una respuesta, en caso de no tenerla estaríamos emitiendo un mensaje sin saber si la otra persona lo ha recibido y como ha sido interpretado. A veces y no siempre esa falta de respuesta es toda una respuesta en sí misma, sin embargo si inferimos que el silencio (sobre todo en la comunicación no presencial) es una respuesta podemos estar cometiendo grandes errores con consecuencias en algunos casos terribles.  Hoy los medios con los que nos comunicamos son verdaderamente  un arma de doble filo y muchas veces pervierten la comunicación.

Entonces algunas cosas a tener en cuenta:

 

  • La respuesta puede ser una palabra o un gesto en la comunicación cara a cara, por eso hay que estar atento a la otra persona en su integridad hay que escuchar con los oídos, pero también con la vista…
  • Podemos mal interpretar la respuesta, por lo que debemos preguntar; chequear que el mensaje haya sido interpretado de la forma en que nosotros estimamos o queríamos emitirlo. Un profesional amigo me enseño que esto se llama para algunos autores “Chequeo de entendimiento”
  • Un silencio en una comunicación escrita no siempre es una respuesta final o válida. Puede que el mensaje no se haya leído o que si se leyó, se hizo en un momento donde no se puede responder. Los watsap son hoy muestra de esto, ahora nos indica que la otra persona recibió y leyó el mensaje, pero no tiene la capacidad para decirnos que está haciendo y si no nos contesta al segundo es porque quizás no puede hacerlo, por otro lado tal vez lo hizo y simplemente no nos conectamos a internet y la respuesta no llego. También el re chequeo es válido: pasado el tiempo propicio “recibiste el mensaje”
  • A veces hay respuestas que no se nos dan en persona y en palabras, sino en hechos. Recuerdo una carta enviada a un alto dignatario eclesiástico y de la cual no recibí respuesta personal (algo extraño en su persona) pero si hubo una respuesta concreta en que lo que le pedía fue autorizado y puesto en marcha.

 

 

Culminemos esta serie de post que nos introducen en las reflexiones sobre la comunicación, destacando que cuanto mayor sea la eficiencia que deseamos tenga el mensaje, cuanto más deseemos que el mensaje no tenga una mala interpretación, cuanto mayor relevancia o importancia debemos ser precisos a la hora de analizar el cómo hacemos visible ese mensaje. Recordemos que el “que” es entendido, asimilado, rechazado o abrazado mediante el “como”.

 

Como siempre te invito a que puedas poner tus comentarios, sugerencias, anécdotas, disensos, etc.

 

Lic. Marcelo Eduardo Grecco

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario