sábado, 2 de mayo de 2015

El Liderazgo y la Comunicación (Segunda Parte)

En nuestro post anterior, veníamos viendo las acciones que un líder debe realizar al momento de comunicarse con sus liderados, de modo de que la comunicación sea eficaz. Recordando que la eficacia de la comunicación está basada en que el mensaje sea comprendido en el sentido que le dio el emisor y no en el acuerdo final con el mensaje del receptor.

 Ciertamente que la comunicación sea eficaz tiene como objetivo primario que el mensaje sea entendido, luego vendrá que ese mensaje sea aceptado y de él se obtengan los resultados esperados, para eso habrá que  aumentar en el grado de la eficacia, pero no podemos olvidar que contamos con un desafío, la comunicación se da entre personas y las personas tienen inteligencia y voluntad, capacidad de conocer y de amar, por ello es que frente a los desacuerdos deberemos utilizar otra importante herramienta del liderazgo que es la negociación, tema que algún día tocaremos.

Hemos hablado de que el líder debe:

·         Brindar información necesaria para el desarrollo de las tareas

·         Escuchar Activamente

·         Dar instrucciones asertivamente

 

Hablemos ahora de:

 

·         Evaluar  propuestas y dar respuestas a las mismas

·         Interesarse por los problemas de su gente, conocerlos y aportar ideas o brindar soluciones a su alcance

·         No tener miedo a los NO, que a veces son necesarios

 

Evaluar propuestas y dar respuestas a las mismas

Cuando un colaborador, un par o un superior nos hace una propuesta, espera de nosotros una respuesta, pero no una respuesta espasmódica, sino una respuesta meditada, estudiada, analizada, fundamentada, más allá de que sea positiva o negativa.

Pensemos en cada uno de nosotros y las propuestas que hemos presentado en nuestra vida, la frustración, angustia, desilusión que sentimos cuando no obtuvimos respuesta, como nos sentimos desvalorizados con esa ignorancia de la propuesta, o cuando es desestimada sin ningún fundamento.

Es probable que nos agarre el bajón si nos rechazan una propuesta, pero frente a un fundamento que nos permita tener elementos sólidos para realizar un aprendizaje, nuestra actitud será distinta. Si esto nos pasa a nosotros, estemos seguros que es lo que necesitan también los otros cuando nos presentan propuestas frente a los desafíos laborales que tenemos cada día, por eso el líder debe responder con claridad, con fundamento, con certeza cada una de las propuestas que recibe y si son validas ponerlas en práctica, esto ayudará a despertar a esa amiga que tiene el hombre frente a los desafíos, que se llama motivación.

 

 Interesarse por los problemas de su gente, conocerlos y aportar ideas o brindar soluciones a su alcance

Suele escucharse, aunque cada vez menos, que las personas deben colgar sus problemas personales en un perchero imaginario en la puerta de la empresa, esto es lisa y llanamente una utopía, por no decir una gran mentira. Las personas son únicas e irrepetibles y no pueden, salvo alguna patología, doblarse de tal manera  que sus conflictos, dificultades, nostalgias, etc., queden retraídas durante el trabajo y no afecten. Todos sabemos por experiencia propia que no es así, como tampoco lo es al revés, no colgamos el trabajo en la puerta de nuestra casa, es cierto que tratamos de distraernos en nuestra vida civil, por decirlo de alguna manera, pero frente a una presión, a un trabajo específico, a un mal clima va a afectar nuestra vida en general. ¿Nunca soñaste con el trabajo?

Bien un jefe debe lograr resultados a través de su gente, un líder no olvida nunca que sus liderados son personas y más allá de la búsqueda de resultados que son necesarios para alcanzar los objetivos, para llegar a ese lugar que no se animan a llegar solos, interesa la persona en su dignidad, en su integridad, en su ser, que trasciende el mero hecho de lo laboral. Aquí hay una diferencia sustancial entre jefatura y liderazgo, la relación jefe – empleado culmina en el ámbito organizacional, la relación líder-liderado la excede, la supera, la eleva a una relación persona –persona, dejando huella y huella profunda que seguirá presente más allá de la relación laboral, aún sin una vida social en común.

El líder no solo escucha los problemas del otro, sino que guía, cuestiona, auxilia al liderado en la busca de soluciones, no los resuelve, sino ayuda a resolverlo y brinda todas las herramientas a su alcance. No es solo un saber o interesarse en los problemas del otro, sino que se involucra activamente poniendo todos los recursos disponibles a disposición del liderado.

Ciertamente el líder muchas veces no tiene los recursos o para mejor decirlo está limitado por reglas organizacionales, legales, etc. y no puede brindar respuestas satisfactorias, entonces aquí asertivamente debe con franqueza exponer la situación y ayudar a tomar la mejor decisión posible. Pongamos por caso alguna situación donde la persona debe dejar de trabajar por un tiempo que exceda todas las  licencias legalmente establecidas legalmente y aquellas que “extraordinariamente” se puedan conseguir, el líder deberá exponer con claridad el tema y permitir que la persona decida realmente que quiere hacer.

Este involucramiento, esta unión con los liderados, realmente hacen posible y mejoran la comunicación, la conexión, por llamarlo de algún modo, permite la confianza y el entendimiento más completo de las personas, por tanto el conocerse abre un camino a entenderse, a tolerarse, a valorarse y por sobre todo a la empatía, a entender la verdad profunda del mensaje. 

 

No tener miedo a los NO

Las respuestas son verdaderamente un vínculo de unión, las respuestas son fuentes de motivación o ayudan a tomar decisiones más profundas, queridas o no.

Decíamos antes hablando de las propuestas, que una respuesta no puede ser espasmódica, tampoco para los pedidos, en ambos casos la respuesta debe tener una fundamentación solida.

Los niveles de jefaturas, suelen tener miedo de dar una respuesta negativa y suelen extender interminable  e injustificadamente, cuando solo cabe un no. Muchas veces esta falta de respuesta o este tirar la pelota para arriba, tiene claramente el objetivo de no hacerse responsable de la respuesta negativa y de buscar un chivo expiatorio, casi siempre un superior o alguien de otra área para que sea presentado como el responsable del NO.

En cambio el líder no dilata innecesariamente una respuesta y cuando debe posponerla expone las razones de la demora. El líder, que pretende ser tal, sabe expresar en tiempo y en forma asertiva sus No, justificándolos.

La demora de un no, el regateo de una respuesta o una respuesta tacita con el silencio que no afirma nada, desgasta la confianza, desune y fundamentalmente corta e interfiere fuertemente en la comunicación.

Saber decir no en tiempo y asertivamente, ayuda profundamente a mantener una comunicación fluida, abierta, solida, eficaz.

Como siempre aguardamos tus comentarios.

Lic. Marcelo Grecco

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