Para poder cumplir con la
identificación de los facilitadores debemos tener claro el perfil o sea las
características y competencias que debe tener la persona que actuará como tal. Debemos,
una vez más reiterar la definición de facilitador, ya que nos orientará para
poder definir un perfil más adecuado. Decíamos que un facilitador es
quien lidera el proceso de aprendizaje en el que estaban involucrados otros
miembros de la misma organización.
En base a estos puntos debemos definir un perfil que puede variar en algunos puntos, según sea los objetivos de las acciones de los facilitadores y los diseños previstos de las actividades. En este trabajo pondremos algunas consideraciones que se han de tener y una serie de competencias mínimas, en el próximo articulo nos vamos a dedicar a la formación.
A - ¿Debemos Considerar el nivel jerárquico de los facilitadores?
Este es uno de los puntos que debemos analizar y decidir en cada caso en particular, debemos tener en cuenta:
1- La cultura organizacional y el objetivo del trabajo a realizar. Una cultura rígida y jerárquica puede ver con malos ojos que una persona que tenga menor categoría de una capacitación a gente con más categoría, pero también uno de los objetivos sea romper con esa cultura y generar una nueva forma de relaciones en la organización.
2- La temática por tratar, hay ciertos temas que ameritan sean compartidos por personal de cierto nivel jerárquico y otros de personas que tengan un mayor expertise práctico más allá del nivel jerárquico que ocupen.
3- Los colaboradores a quienes se deben liderar en el proceso de aprendizaje. También aquí hay que considerar la cultura organizacional y las diferentes subculturas y el objetivo del trabajo.
4- La disponibilidad de los facilitadores para la dedicación que ameritan las distintas actividades que impone la empresa. A veces se piensa en elegir a una especie de “elite” y después son absorbidos por sus tareas habituales y no tienen la disposición de tiempo para el trabajo de facilitadores y las líneas no nos lo prestan y solo tenemos “potenciales” facilitadores, pero no podemos realizar ninguna tarea.
B- ¿Antigüedad en la Organización?
Debería evaluarse tomando como criterios de análisis, la temática, las herramientas a utilizar, los objetivos, etc. Puede ser que en algunos casos se necesite gente con experiencia en la organización o, todo lo contrario, pienso que esto se daría por ejemplo cuando se este buscando cambiar algunos aspectos culturales de la organización o simplemente influya lo generacional y los más jóvenes y menos experimentados, pero generacionalmente son más aptos para la temática a tratar, por ejemplo, todo lo tecnológico.
C- Conocimientos Técnicos
La temática puede requerir que los facilitadores tengan conocimientos técnicos previos que permitan mejor trabajo sobre el curso diseñado o incluso ayudar en el diseño del contenido del mismo.
D- Apertura al Aprendizaje
Hay una máxima que dice “quien se atreve a enseñar, debe estar dispuesto a aprender”. Un facilitador es una persona que guía y acompaña en temas que maneja o que tiene que realizar un aprendizaje previo, sin embargo, su proceso de aprendizaje es particularmente permanente y sin esa apertura se hará muy difícil pueda cumplir el objetivo. Cada curso, cada participante, cada tema son fuentes inagotables de aprendizaje.
E- Disposición y Capacidad para Trasmitir el Conocimiento
Hay personas que tienen un conocimiento brillante en las distintas tareas, pero carecen o de disposición o de capacidad para poner ese conocimiento al servicio de los demás miembros de la organización. En cuanto al no querer, habrá que trabajar y ver la principal causa de ese no querer, a veces los miedos a ser reemplazado e incluso perder el trabajo, experiencias traumáticas anteriores o simplemente estar convencidos de su imprescindibilidad, lo cual sabemos que no es cierto y habrá que hacerle entender que los cementerios están llenos de imprescindibles. Pero algunos quieren, pero simplemente no pueden por las causas más diversas, habrá que evaluarlas y ver si se pueden trabajar para brindarles la competencia adecuada para la trasmisión de los contenidos. Pero si aún con herramientas no puede y su conocimiento es muy valioso, habrá que encontrar espacios colaborativos para que pueda colaborar con el diseño de contenidos, de modo de no desaprovechar todo ese expertise, no olvidemos que la tarea de un facilitador no se agota en un curso.
F-Capacidad de establecer relaciones Interpersonales
La clave para liderar un proceso de aprendizaje está en saber establecer relaciones con las personas, que deben principalmente generar confianza mutua y un clima agradable que permita el proceso de aprendizaje.
G- Capacidad de Escucha y llevar adelante Comunicaciones asertivas
Las relaciones interpersonales tienen como principal factor del vínculo la comunicación y está debe darse en un clima de asertividad, que definiremos rápidamente como la capacidad de elegir los canales y códigos adecuados dentro del contexto en el que se dé la comunicación. Además, una buena comunicación es en dos sentidos y por tanto para poder ser asertivos en el comunicar, debemos también desarrollar la capacidad de escucha que nos permite ver y analizar el contexto en que se está desarrollando el aprendizaje, pero fundamentalmente saber modificar el discurso para llegar a todos de la mejor manera. Un buen facilitador no se repite de memoria una lección, sino que tiene la capacidad de adaptación de acuerdo con las necesidades del grupo de aprendizaje y de cada aprendiz. Además, una buena escucha es la que permite el aprendizaje del mismo facilitador. Miren, un curso que es un calco del otro es un curso destinado al fracaso.
H-Habilidades para la Oratoria
Sin duda la competencia de oratoria debe ser trabajada y puede ser parte de ese “no poder” que hemos mencionado. A veces es innata, pero no menos cierto es que se puede trabajar y mucho. (Ver el Discurso del Rey)
I-Ser prudente y contar con criterio propio
Dijimos antes que un curso no puede ser igual a otro, la prudencia nos debería ayudar al momento de dictarlos y de hacer los cambios que consideremos necesarios, siempre y cuando no alteremos ni los objetivos ni el contenido. Una buena escucha del grupo de aprendizaje nos llevará a saber tener criterio y con él tomar decisiones. Por ejemplo, “la agenda no está escrita en mármol”, decía un gran jefe mío y entonces uno tiene que ir viendo el desarrollo del curso. ¿Corto o no la discusión? ¿Veo este tema en detalle o lo veo por encima y dejo más tiempo a un intercambio? Tal actividad en los que lo diseñaron estaba genial y viene funcionando bien, pero si lo hago con este grupo siento que va a generar un efecto negativo ¿Puedo cambiarla? Muchas de estas preguntas y muchas más surgen en el desarrollo de las actividades, el facilitador o el grupo de facilitadores no tiene a quienes diseñaron en forma permanente y debe decidir, lo debe hacer de manera criteriosa y no caprichosa. A lo largo de mis más de veinte años como facilitador he cambiado infinidad de veces la agenda o las actividades, pero siempre salvaguardando los objetivos de la capacitación. Por eso al momento de elegir un facilitador debe tenerse en cuenta que tenga criterio propio. En la etapa de formación hay que trabajar este tema y además tenerlo muy en cuenta cuando armamos duplas, por lo menos uno debe tener esta competencia.
J- Eficiente Administración del Tiempo
Es muy importante administrar los tiempos de las actividades, tanto presenciales como virtuales, pero también administrar el tiempo de la organización de las tareas. Empezar y terminar en horario es un signo de respeto hacia el participante. En este sentido hay que hacer mención que un signo de mala administración del tiempo es el culminar una actividad muchísimo antes de lo programado. Los buenos diseños pueden variar en 20 o 30 minutos (atribuible a que cada grupo es distinto) nunca en más de una hora, si eso pasa algo no se hizo o se hizo mal o se anuló la participación de la gente. He sido testigos de cursos que debían terminar a las 18 hs. y terminaban siempre a las 15:30 hs., esto pasaba con algún equipo de facilitadores y con otros llegaban siempre con lo justo, a las 18 hs. La diferencia es que no administraban el tiempo y que no tenían la principal competencia que es el compromiso, que tiene que ver con entender y comprender la misión y aceptarla libremente.
Dejaremos pues, para un nuevo artículo los aspectos de la formación de los facilitadores.
¡Los espero!
Lic. Marcelo Eduardo
Grecco


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